Ninguna administración puede ser exitosa si opera sólo en base a acciones reactivas, como recientemente ocurrió en el sector salud veracruzano. Al exhibirse en el programa de “Punto de Partida, de televisa, las deficiencias y carencias que existen en el Hospital General de Minatitlán, que es una unidad hospitalaria de tercer nivel, de inmediato llegó una Comisión enviada por el Secretario del ramo para “enterarse” de los requerimientos: se necesitan por lo menos 30 enfermeras más, ya contrataron ocho. Se requieren médicos internistas, ginecólogos y anestesistas pero los bajos sueldos impiden la contratación; urge material quirúrgico, medicinas, el aire acondicionado a los quirófanos, los autoclaves están descompuestos, camillas inservibles, insuficiencia de reactivos, etcétera, una patética relación de las malas condiciones en que se trabaja en un Hospital “de tercer nivel”. Pero esto solo fue la muestra porque en Pánuco, Tuxpan, Papantla, San Andrés la situación no es diferente.