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Luis Ortiz R.
6 de diciembre de 2014

Los comicios que se realizarán dentro de un año, el domingo 7 de junio de 2015, darán la bienvenida a los ciudadanos que entraran a la arena electoral mexicana, serán los candidatos independientes, quienes tendrán que superar diversos obstáculos para poder competir. Desde luego sabemos que el poder en turno tratara a como dé lugar para que no lleguen al registro.

Se antoja novedoso el nuevo panorama, ya que los veracruzanos estamos acostumbrados a ver todo tipo de chanchullos por los mismos partidos políticos y gobernantes en turno. Lo que es un hecho es que el hartazgo ciudadano abre una brecha para que el ciudadano común y corriente tenga una participación más plena.

 Es verdad que será la primera vez en casi 70 años que ciudadanos sin partido podrán contender por cargos a nivel federal —en algunos estados ya lo hicieron en 2013—, luego de que el Congreso de la Unión aprobara en 2012 una reforma constitucional que contempla la figura y, en mayo pasado, avalara las normas que regularán ese tipo de candidaturas. Sin embargo, mientras los legisladores describen este hecho como “un avance”, estudiosos en la materia, activistas y académicos consideran que los requisitos exigidos son “excesivos”, y ya anticipan que esto limitará la participación de estos aspirantes.

Uno de los obstáculos que se pone a todos, los ciudadanos es la barrera de juntar el número de firmas. Los porcentajes que exige el INE (Instituto Nacional Electoral) son altos. Por ejemplo una persona que quiera competir por la presidencia tendrá que recabar las firmas de al menos el 1% del electorado nacional, lo que equivale a unos 780,000 votantes. Para hacerlo, contará con un plazo de 120 días y tendrá que costearlo con sus propios recursos. “Para juntarlas no tienes acceso a medios ni a recursos públicos. Las tienes que juntar haciendo campaña callejera, de casa en casa, en redes sociales. Es difícil conseguir ese número de firmas sin coordinadores electorales que conozcan las colonias o lo que los políticos electorales llaman “estructura”.

El porcentaje de firmas que se exigirá a un aspirante a la presidencia es mayor al que la ley demanda a las organizaciones que buscan convertirse en un partido político nacional. El requisito para los nuevos partidos es del 0.26% del electorado, lo que equivale a unas 220,000 personas, a las que las agrupaciones tienen un año para sumar como militantes. Lo que resulta ilógico es que a un aspirante independiente se le piden casi cuatro veces más de firmas que las requeridas para formar un partido político, y además, para formar un partido político se tiene todavía un plazo mucho mayor.

De manera que el ciudadano que quiera ser Senador tendrá que juntar el mínimo de firmas que vendría siendo el 2% del electorado de la entidad correspondiente, mientras que para los aspirantes a diputado federal será del 2% del distrito electoral. Pero eso no es todo, antes de solicitar su registro como candidato independiente, el ciudadano tendrá que constituir una asociación civil con al menos tres integrantes: el propio aspirante, su representante legal y un tesorero.

Platicando con un amigo empresario que es muy cercano a la gente y que disputara la diputación federal por Xalapa Urbano como candidato independiente, señalo que es “el momento de que los ciudadanos quiten a los políticos que no están funcionando”. Entre otras cosas puntualizo que, “al menos en Xalapa debe de existir una representación genuina que en verdad defienda al electorado.

Y es que en Veracruz, se espera la reacción trepidante del partido tricolor junto a sus satélites políticos, el Verde ecologista y Nueva Alianza, para impedir a como dé lugar, que un ciudadano les arrebate la ubre que les alimenta.

Así que, si usted quiere ser candidato ciudadano a un cargo de elección federal, vaya empezando a madrugar.