Dice el Papa Francisco que los periodistas sufren tres pecados: desinformación, calumnia y la difamación”; la calumnia es el pecado más “insidioso y la desinformación el más peligroso, dice. “Lo que hace bien a la comunicación, en primer lugar, es la ‘parresía’, es decir la valentía de decir las cosas en la cara, de hablar con franqueza y libertad. Si estamos verdaderamente convencidos de lo que tenemos que decir, las palabras vienen” “Si, al contrario, estamos preocupados de aspectos tácticos, el ‘tacticismo’, nuestro hablar será artificial, poco comunicativo, insípido, un hablar de laboratorio. Y esto no comunica nada”. La comunicación moderna dice, “cada vez más veloz y poco reflexiva” “Una comunicación auténtica no está preocupada por golpear: la alternancia entre alarmismo catastrófico y desempeño consolador, dos extremos que continuamente vemos propuestos en la comunicación de hoy, no es un buen servicio que los medios pueden ofrecer a las personas”. He aquí una buena cátedra sobre el periodismo moderno.