Afirmar que estamos entrando en una nueva crisis económica sería reincidir un lugar común porque en la economía de mercado esa es una constante. La economía globalizada involucra a todo lo que se encuentre bajo un área de influencia y por lo mismo cuánto ocurra en lo principal lo resiente lo accesorio. Lo sentimos ahora con la elevación del dólar, que es producto del aumento en las tasas de interés en los Estados Unidos, fenómeno que provoca inmigración de capitales hacia esa economía por los rendimientos más altos. En México estamos sufriendo una fuerte depreciación, de 7.3% del peso frente al dólar, en lo que va de 2014, aunque le ha ido peor al euro y al yen. Lo grave es que los movimientos aun no cesan ni en los Estados Unidos ni en Europa por lo que el peso podría perder aún más su valor frente al dólar y esto ocasionaría un riesgo inflacionario.