Muchas enseñanzas pueden aprovechar los colombianos acerca de la experiencia que se vivió en Veracruz por la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe: la primera, empezar con la debida anticipación la construcción, remodelación o acondicionamiento de los escenarios deportivos, para que no les suceda lo que al gobierno veracruzano que al cuarto para las doce aún no los concluía, ganándose merecidas críticas de la opinión pública veracruzana y seguramente “acá entre nos” de las autoridades deportivas del país. La segunda, es destinar una buena suma de dinero para costear el escenario artístico de la inauguración y clausura, con dinero baila cualquiera. Las rechiflas y abucheos es cuestión aparte, y sobre los resultados deportivos será asunto de acercarse a Cuba para que aleccione acerca de cómo desarrollar el espíritu deportivo de un pueblo utilizando un presupuesto pírrico, nada comparado con el que se destina en México, por ejemplo, el “Gigante” del área que quedó en segundo lugar en medallas de oro; Cuba el primero.