Tal parece que los mexicanos caminamos en sentido contrario en el combate a la contaminación, mientras en París la alcaldesa se está esforzando por evitar la circulación de automóviles con diésel y para empezar eliminó de su parque vehicular el uso de ese combustible, acá ni nos enteramos de las medidas que se toman en ese sentido; mientras en París el número de parisinos con coche ha disminuido, en México y en Xalapa poseer un automóvil es uno de nuestros sueños más anhelados. En paralelo París establece ciclo vías por la ciudad, promueve el uso de bicicletas con motor eléctrico y reduce en algunas calles la velocidad vehicular a 30 kilómetros por hora. En Xalapa no tienen idea de qué hacer y acaso tampoco les interesa.