Por Mario Javier Sánchez de la Torre
5 de diciembre de 2014

El pasado lunes en este espacio abordamos en debatido tema del decálogo que la semana pasada dio a conocer el actual Presidente de México. El cual, independientemente de las “buenas intenciones” que seguramente tiene, ha indicado que el objetivo principal es mantener el tan vilipendiado estado de derecho de nuestro país.

Después del controvertido anuncio, de inmediato surgió entre la población pensante de este país, que tan posible sería que se llevara a cabo el Decálogo Peñista. Situación por la que desde la pasada entrega iniciamos en este espacio un modesto intento de análisis de algunos de los interesantes, pero para nada novedosos puntos.

Iniciamos con el punto diez, que dice: 10.- Promover los principios de transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana e innovación, esenciales de un gobierno abierto. Quedando totalmente claro para los mexicanos que la promoción de los principios de transparencia y la rendición de cuentas, así como la participación ciudadana dentro de la administración pública mexicana, es algo que hasta el momento simplemente no se da.

En lo que corresponde a que son características esenciales de un gobierno abierto, es exactamente por lo que no se dan. Pues en este hermoso país que todavía tenemos, en donde desde el inicio de los gobiernos emanados de la Constitución Mexicana, a la fecha, no se ha dado ningún gobierno calificado como abierto. Ya que esta forma de gobernar, administrar un país, tiene como fundamento la transparencia, la rendición de cuentas a la ciudadanía, así como su participación en el conocimiento de lo que ahora se llama políticas públicas, y la toma de decisiones. Como se aprecia en lo citado, todos los gobiernos que hemos tenido en México desde que somos una nación independiente, sin importar el partido político que tenga el poder, nunca se a presentado una administración que tenga las características citadas.

Es exactamente por eso que promover estos principios como lo apunta el punto diez, va a ser muy difícil de lograr, ya que primero hay que tenerlos como parte de la administración pública, y llevarlos a la práctica en sus tres niveles de gobierno y después ya veremos cómo se podrán promover.

En cuanto al porqué hablar en estos momentos del concepto de un  gobierno abierto por parte del Ejecutivo Federal, esto seguramente se debe a una cuestión que puede considerarse de “moda” , o simplemente por estar estrenando cargo. Ya que el pasado 24 de septiembre del año en curso, en la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos de Norteamérica, ante la presencia del presidente Barak Obama. Enrique Peña Nieto, fue nombrado Presidente del organismo internacional Alianza para el Gobierno Abierto, nombramiento que es bastante difícil de entender, pues ninguno de los ex presidentes de este país, hasta donde tenemos conocimiento y en algunos casos, como el que nos ocupa, se han desempeñado dentro de esta forma de gobernar. O será una especie de indirecta el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, hacia “Quique Peña”, para ver que hace para destrabar lo enredado de su administración. Todo dependerá sin lugar a dudas de sí el mandatario mexicano entiende la indirecta. Continuaremos tratando de analizar modestamente otros de los puntos de este interesante “Decálogo Peñista” en las siguientes colaboraciones. Hasta el lunes.

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