Ahora viene “la reversa”, a su abierta oposición a la iniciativa de un gobierno de dos años, ahora le deviene al senador Héctor Yunes una andanada de acometidas como esa de que no la acepta aunque el presidente Peña Nieto la avale, en un desmesurado intento por agraviarlo políticamente exhibiéndolo como intolerante. Ese fuego “amigo” conlleva el propósito de “bajarlo” como precandidato al gobierno del estado, ya de seis ya de dos años. Si bien en el argot político se dice que en política de todo se vale, también se afirma que el que se ríe se lleva. Acá, desde la barrera, es posible escuchar los tambores de guerra en una batalla de unos contra otros.