A solo dos días de la celebración de la XXIV Cumbre Iberoamericana, si el gobierno pensaba en lo inoportuno de haber encontrado cinco cadáveres en una fosa clandestina en Sinaloa, y cinco más en un cañaveral de Veracruz, se equivocó porque la inmolación de un campesino en Chiapas en protesta por la injusta detención de su tío derramó el vaso de cuanto ocurre en México; todavía más, los peritos forenses argentinos confirmación de que uno de los restos encontrados en el basurero de Cocula refiere al nombre de Alexander Mora Venancio, joven normalista de Ayotzinapa de los desaparecidos desde el 26 de septiembre. Ahora, demostrando lo débil de nuestras estructuras de justicia, el gobierno de Chiapas liberó a Florentino Gómez Girón, tío del inmolado y dirigente del Frente Ricardo Flores Magón que estaba detenido acusado de abigeato; mientras, Agustín Gómez lucha por su vida a causa de las quemaduras ¿era necesario llegar a esos extremos?