Según Nostradamus y también Malaquías habrá un Papa después del cual será el Juicio Final y sobrevendrá la destrucción de la Iglesia; son profecías que han trascendido en el decurso de los tiempos. Verdad o no, en el ámbito de la realidad, lo que está haciendo el Papa Francisco es una auténtica revolución en cuanto a la conducción de su papado; acaba de revelar los 15 Pecados de la Curia, en un documento que refleja el sigiloso mundo de la elite eclesiástica que dirige al Estado Vaticano. Entre esos pecados están: “sentirse inmortales e indispensables”, también el “terrorismo del chismorreo”, “la mundanidad y la vanagloria”. Dice el Papa: “Una curia que no se actualiza y que no trata de mejorar, es una curia enferma”; que sufre la patología del poder “del complejo de los elegidos”, “que se transforman en dueños y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos” y para aliviar es enfermedad, el Papa Francisco I recomienda a Cardenales, Obispos, Arzobispos, etcétera: “una visita a los cementerios nos podría ayudar a ver los nombres de personas que tal vez también pensaban ser inmortales, inmunes e indispensables”.  Una lección que debemos aprender todos, más aún quienes desde el poder político padecen “el complejo de los elegidos”. Este sí es una Papa revolucionario.