Hipólito Mora sufrió toda la presión que el Sistema ejerció sobre su persona hasta encarcelarlo por algunos meses; ya en la cárcel hubo oportunidad para convencerlo de alinearse a los designios del gobierno michoacano que virtualmente dirige Alfredo Castillo, el comisionado del gobierno federal para la seguridad en Michoacán. En tiempos de optimismo y de luna de miel con el poder Mora declaró que le gustaría ser diputado, era una forma muy virtual de combatir la terquedad que mostraba en aquellos tiempos el Doctor Mireles quien no se había plegado a las órdenes de Castillo y finalmente está en cautiverio. Pero ahora Hipólito Mora está nuevamente enfrentado al comisionado, ha perdido a uno de sus hijos muerto en un enfrentamiento con el grupo dirigido por Luis Antonio Torres González, “El americano” a quien ha señalado como parte de la delincuencia organizada y operador del grupo de Los Templarios. Mora vive un auténtico drama, el de un padre que pierde a su hijo en una lucha que debiera haber sido implementada por el gobierno pero ante la inoperancia de este la sociedad tuvo que tomar las armas. Con todo, dice Mora, espera que Castillo no le invente algún delito.