Dice la publicidad pagada por el ayuntamiento xalapeño que cubrió el aguinaldo a sus empleados, como si no estuviera entre sus obligaciones hacerlo. Hasta dónde ha llegado la penuria económico-administrativa de los gobiernos que el pago de una prestación contemplada en el presupuesto de egresos se toma como noticia laudatoria. Signo de los tiempos.