La estrategia funcionaba en otros tiempos, cuando el presidente quería mandar un mensaje a la población de que sus acciones estaban respaldadas por el sistema político se convocaba a “las fuerzas vivas” de la sociedad para demostrarlo, en desayunos o reuniones la gente así reunida escuchaba el discurso del Tlatoani sobre el que enseguida cada representante de sector expresaba sus parabienes. La convocatoria la hacia el PRI, en el mayor número de casos, pero también podría surgir de cualquiera de los sectores: diputados, senadores, CTM, CNC, CNOP, CANACO, COPARMEX, todos unidos con el presidente; pero todo se reducía a un teatro pues desde el seno de la sociedad difícilmente salía la protesta y cuando esta se presentaba era reprimida de manera sutil o con garrote en mano. Los tiempos han cambiado, las circunstancias son muy otras, y por este motivo adoptar ahora aquella estrategia denota un anacronismo trasnochado, por decir lo menos.