Para el historiador Enrique Krauze, la versión que planteó el procurador Jesús Murillo Karam sobre los desaparecidos de Ayotzinapa “es la que más se acerca a la realidad” y asegura que de la solución que se le de al caso depende el futuro de nuestra democracia, pero la única salida es hacer de México un país de leyes. Señala que el Presidente Peña Nieto debió apersonarse en Iguala: “Tenía que hacer un acto de presencia, transmitir una emoción, un dolor. Ya no digamos derramar una lágrima. Si el gobierno permanece encastillado, frío, remoto, bueno, se trata de un gobierno que no conecta con la gente y esto es causa de un agravio adicional”. Sin alusión alguna, pero explica diáfanamente por qué cuando el presidente se empeña en parecer solidario ya no se le cree, y le está costando retomar el camino que debió haber andado desde septiembre pasado.