Por Rubén Ricaño Escobar
1 de diciembre de 2014

¿Es válido que los partidos políticos postulen candidatos claramente corruptos? ¿Es correcto que al comprobarse vínculos entre alcaldes y redes de corrupción o del crimen organizados los partidos políticos se deslinden de éstos sin pagar un mayor costo? ¿Deben los alcaldes rendir cuentas de su desempeño a sus partidos y éstos exigirles el cabal cumplimiento de la ley durante sus encargos? Éstas y otras preguntas han regresado con fuerza a la agenda de discusión política nacional, sobre todo por el caso del ex alcalde de Iguala, Guerrero José Luis Abarca quien estaba estrechamente ligado con un grupo delictivo que sembró el terror en ese y otros municipios.

Los municipalistas de México ya veníamos dando voces de alarma de que los ayuntamientos estaban siendo permeados por poderosos grupos delincuenciales y que ello ponía en grave riesgo el desarrollo, la gobernabilidad y la paz social, se levantaron voces que pedían blindajes para evitar que delincuentes fueran postulados por los partidos, había exigencias para que los partidos entregaran cuentas a su militancia y a la sociedad sobre el desempeño, ya en el gobierno, de los candidatos que postularon. Como ocurre con frecuencia en nuestro país estas voces no fueron escuchadas, en México los partidos políticos tienen la entera libertad de postular a puestos de elección popular léase gobernadores, senadores, diputados federales y locales, alcaldes y demás ediles a quien quieran sin que haya repercusiones de ninguna índole en caso de resultar malos gobernantes, cuando mucho si alguno de ellos es descubierto y cae en el escándalo, sus partidos políticos se deslindan de ellos como si eso fuera suficiente para enmendar el hecho de lanzar como candidatos a personajes que en la mayoría de los casos son identificados como corruptos y peor aún como miembros de grupos delictivos.

Para los partidos políticos lo que importa es ganar las elecciones, es irrelevante la calidad moral de sus candidatos ni los medios para hacerlos ganar, el objetivo es ganar sin importar si se va a causar un grave daño a la sociedad, si se va a poner en peligro el desarrollo, la paz y la gobernabilidad, los partidos políticos postulan a mujeres y hombres que en muchos de los casos acumulan largas historias de enriquecimiento ilícito, de corrupción o de ligas con el crimen organizado.

Como se sabe los ayuntamientos en México tienen una gran debilidad institucional y ello los hace presa fácil de la delincuencia, por otro lado la cultura política del mexicano es muy baja y en un amplio sector social se reduce a recibir despensas y utilitarios o bien a vender su voto, prácticas que lejos de castigarse y desterrarse se han ido afianzando para detrimento de la democracia mexicana, de tal manera que no importa la calidad moral de los candidatos y candidatas, si hay mucho dinero atrás cualquier delincuente puede ganar una elección y esto lo saben muy bien las mafias mexicanas que ahora se mimetizan con las mafias políticas poniendo en riesgo la estabilidad del país, el caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala es muestra evidente de lo peligroso que resulta para el país todo esto y se sabe que hay otros casos de alcaldes y alcaldesas que son identificadas por sus nexos con el crimen organizado y que nadie está investigando a pesar de la dolorosa experiencia que hemos vivido.

Es urgente realizar blindajes para que los partidos dejen de postular a verdaderos delincuentes, es indispensable fijar costos políticos y económicos para los partidos que postulen a este tipo de gente, no basta con un deslinde, hay que fincar responsabilidades y aplicar altas multas para los partidos cuando uno de sus militantes ya siendo gobierno cometan ilícitos de cualquier naturaleza; en cuanto al financiamiento de campañas, hemos visto que de poco sirven los topes de campaña que son violados impunemente por los partidos grandes y esto abre el camino a que el narco financie las campañas de futuros alcaldes y ediles que tendrán a su servicio.

La pregunta es ¿Cómo democratizar a los partidos de tal forma que sea la militancia quien designe a candidatos? Para el caso de los municipios la sociedad conoce de cerca a sus posibles candidatos, aún así la falta de cultura política y lo difícil que le resulta a la gente de bien hacer carrera política dentro de un partido dificulta encontrar candidatos honestos, comprometidos socialmente, preparados y con una trayectoria intachable. En democracia es muy común ver que la gente inexperta dirija a la gente experta, que los alcaldes no son siempre los mejores ciudadanos,  y es que la clase política mexicana está plagada de enanos y los mecanismos de acceso al gobierno han sido diseñados para impedir el paso a la gente de bien, urge implementar la responsabilidad social en los partidos, las candidaturas ciudadanas son un pequeño paso pero todos sabemos que la misma ley hay puesto cotas a veces insalvables para que los ciudadanos accedan a las candidaturas, los partidos políticos son secuestrados por grupos de poder que abonan a la corrupción, en México pareciera requisito indispensable para aspirar a un cargo de elección el ser una persona dispuesta a corromperse. En este país el camino hacia el poder está sembrado de traiciones, delitos y muchas veces de cadáveres.

México está ávido de mujeres y hombres honestos, preparados y comprometidos, de gente buena que es la que hace cosas buenas, necesitamos de liderazgos efectivos y transformacionales capaces de conducir al país por nuevos derroteros del desarrollo, México está urgido de mujeres y hombres capaces de tomar las riendas, de decir no a los negocios ilícitos, a la corrupción y a la delincuencia, necesitamos una nueva clase de política conformada por mujeres y hombres íntegros, cultos, que amen a su pueblo y que deseen entregar su vida entera en aras de ese pueblo al que aman, necesitamos gente que trabaje para la gente, que ponga a las personas en el centro de todo y que apliquen y respeten la ley.

Contacto: rubenricano@nullhotmail.com y @rubenricano