Qué bien que vaya a desaparecer el impuesto a la tenencia vehicular, porque aparte de ser una promesa tardíamente cumplida por el gobernador la tendencia generalizada entre las entidades federativas marca su eliminación como gravamen, además será un alivio para los propietarios de vehículos en una situación tan difícil como la que se vive. Pero denota improvisación, porque se advierte como idea de última hora ya que si fuera una medida programada se hubiera considerado en el proyecto de presupuesto, lo cual no es así porque ahora los diputados tendrán que ajustar los presupuestos de ingresos y de egresos en 945 millones de pesos, que es el ingreso que representa este impuesto.