Por Mario Mijares
29 de diciembre de 2014

En México, los sindicatos son realmente una institución civil organizada, con fuerza necesaria, capaz de terminar de buena manera con la terrible corrupción pública y la inseguridad social.

1.- Todos los días miles de habitantes de este país de todas las clases sociales, sufren y otras sólo leen sobre las terribles dificultades que enfrentan los mexicanos de manera cotidiana. Ya sea por la violencia del gobierno o bien por las protestas furiosas de los gobernados a través de marchas, tomas de carretera y plazas públicas. Tales acciones, impactan pero no resuelven, además desgasta a los reclamantes. La propuesta  es; primero estudiar del cómo lograron la solución pueblos como los noruegos y suecos, quienes pasaron por problemas muy semejantes a los que se tienen hoy día en este país, sobre todo, de corrupción en la cosa pública, así como la violencia. La causa primera es que unas cuantas familias tienen secuestrado a la nación mexicana.

Leyendo a George Lakey, un angloamericano, quien ha dirigido 1.500 talleres en los cinco continentes, él ilustró estudios sobre la paz en los colegios y universidades, es autor de siete textos sobre el cambio sin violencia social, la paz, y el desarrollo organizacional. Lakey ha orientado y participado en las organizaciones de activistas a nivel local, estatal, nacional e internacional. En una de sus investigaciones, dice que los noruegos tuvieron una historia de pobreza extrema, cuando en  ese país, según él, un 1% tenía encadenado al país (algo semejante como sucede en México). En ese periodo, centenares de miles de ciudadanos noruegos tuvieron que emigrar para evitar la inanición.

Sin embargo, sería la lucha y conquista de la clase trabajadora a través de sus sindicatos, pero sin destruir a la clase adinerada, para así de esa forma reconstruir ese país. La solución fue el llamando de los sindicatos para detener la producción a través de un “Paro Nacional”, con el cual lograron concertar con propietarios, para después destituir a los gobernantes corruptos, para  construir una economía exitosa y robusta, descartando la pobreza como la descomposición de Noruega. De esa manera fue que se aumentó la educación universitaria gratuita, eliminando los barrios marginales, proporcionando una excelente asistencia médica accesible a todos, pero sobre todo creando empleos, esto como un derecho. La resultante de ese de esa movilización de la clase obrera y campesina, es el alto nivel de sus libertades sociales y su prosperidad ampliamente compartida, todo ello, inició cuando los trabajadores y agricultores, junto con sus aliados de clase media, llevaron a cabo una lucha constante, hasta lograr que se gobernará en favor del bien común.

2.- Si bien no fue una disputa virulenta por parte de la clase obrera y campesina noruega. Sí fue pegarle directamente al bolsillo de los oligarcas, al frenar la producción. En México, por desgracia los sindicatos han sufrido el golpeteo no solo físico sino ideológico, vía medios de información, al grado de que hoy día, estos son repudiados por la gran población, pero sin saber por qué, y sin darse cuenta del terrible daño que ocasionan, no sólo a la clase trabajadora, sino inclusive a la clase media. La definición de sindicato es: “Una asociación de trabajadores cuyo objetivo es la defensa de los intereses profesionales, económicos y laborales de los asociados”, se habla de los trabajadores no necesariamente obreros, como muchos lo piensan.

3.- La pregunta sería para los sindicatos mexicanos, ¿Cómo es posible que después de tantos problemas de orden político, económico, social, educativo y cultural,  además de miles de asesinatos, estos no se han mostrado? Por ejemplo, en dónde están los trabajadores petroleros; mineros; telefonistas; empleados bancarios; los de las empresas como BIMBO; MODELO; VW; FORD, GM, los del transporte entre otros. Un paro de labores de todos estos, pondría de rodillas a Enrique Peña Nieto, así como a los partidos políticos.

El desgaste sería menor al de tantos asesinatos;  marchas; tomas de carretera y de ciudades. La idea es que los activistas universitarios apoyarán a los obreros así como las ONG´s comprometidas con la nación. Ahora bien, les toca a los jóvenes universitarios desarrollar un proyecto de nación, para que se lo propongan a los sindicatos, para así animarlos a actuar y tener las herramientas suficientes para concertar no sólo con el gobierno sino con la oligarquía. Todo ello llevaría a finalizar con este tipo de funcionarios corruptos. Parafraseando a N. Chosky, se podría decir: la clase trabajadora mexicana en general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera se entera que no lo sabe.