Por Silvia Núñez Hernández
Por 19 de diciembre del 2014

La historia del sindicato Nacional “Unidad y Progreso” de Tenaris-Tamsa es extensa, pero sobre todo complicada. El choque entre la base sindical y sus dirigentes es una leyenda añeja. Quienes han permanecido en la empresa tubera por más de 30 años, argumentan que jamás han visto una huelga por parte de disidentes o de algún líder “apoderado” en ese momento en la secretaría general. Lo que se intentó hacer por parte José Carlos Guevara Moreno mejor conocido por sus seguidores como “El Profe” de emplazar a huelga, era una acción muy difícil que se consolidara, cuando los intereses de la empresa y el actual líder “charro” Pascual Lagunes Ochoa lo tienen amarrado con el actual gobierno estatal a cargo de Javier Duarte de Ochoa.

La cronología de quienes han logrado estar en la dirigencia de dicho sindicato, ha sido contada de manera anónima. La historia me la centraron partiendo del actual asesor del Movimiento Libertad por la Democracia, el cual, ayer fue levantado por parte de la Policía Ministerial perteneciente a la Procuraduría General de Justicia de Veracruz a cargo de Luis Ángel Bravo Contreras, supuestamente cumpliendo una orden de aprehensión, del cual se contaba con un amparo federal. Con todo lujo de violencia y utilizando la misma estrategia del crimen organizado, a Guevara Malpica lo mantuvieron desaparecido desde las 20:30 horas hasta las 24:00 horas, derivado de la presión y la acusación directa de sus seguidores, quienes argumentaban que dicha acción era perpetrada por parte del gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, fue que Bravo Contreras dio a conocer por medio de un comunicado tardío, que Bartolo Guevara Malpica había sido detenido por la Policía Ministerial a su cargo y recluido en el Penalito de Playa Linda.

Regresando a la historia del sindicato plagada de desagravios, malas intenciones, de “charrismo” vil. En el año de 1986 hasta 1989, Bartolo Guevara Malpica fue secretario general del sindicato tamsero. Curiosamente según mi fuente, quien fungía como asesor del aquel entonces dirigente, era el mismísimo, Pascual Lagunes Ochoa. La clase trabajadora –refirió mi entrevistado– no estaba contenta con la gestión de Guevara Malpica, pues se empezó a conocer sobre pérdidas muy representativas para la base sindical con relación a la desaparición sospechosa del parque vehicular, el ganado y la siembra del rancho adquirido por los trabajadores sindicalizados. Todo esto propició que Bartolo Guevara Malpica fuera impedido a reelegirse y cuando su mandato concluyó, fue Elías Muñoz Martínez alías “El Burro Menso” quien logra la secretaría general de tan importante sindicato por el periodo de 1989 a 1991. Este sujeto en el poder logró aprovechar su paso para robar lo que se pudiera y se dedicó acabar con la tienda propiedad instalada en Díaz Mirón esquina Simón Bolívar. Fue expulsado luego de haber logrado un patético aumento salarial del 0.5 por ciento en el contrato colectivo de la base sindical.

Los trabajadores eligen a un nuevo líder sindical y convierten a Aquilino Jácome Moreno en secretario general por un período de un año: 1991-1992. Para ese entonces Pascual Lagunes había sido cesado por parte de las autoridades de la empresa, lo que originó que este la demandara ante Conciliación y Arbitraje de la Secretaría del Trabajo. El laudo fue ganado por parte de Lagunes Ochoa y el nuevo líder sindical acepta y protege para que este fuera regresado a su actividad laboral en la empresa.

Pascual Lagunes al ser devuelto a la actividad laboral, no pierde el tiempo y comienza a movilizar a los trabajadores en contra del actual dirigente. Para muchos obreros dicha acción era un acto de traición de Lagunes Ochoa en contra de Aquilino Jácome, pues este lo había protegido y brindado su apoyo para que regresara a la planta.

Sin un gramo de ética, Pascual le propicia todo un “caldo de cultivo” a Jácome Moreno y hace que tenga la expulsión más vergonzosa en la historia de dicho sindicato. Los trabajadores lo golpearon, lo patearon, lo arrastraron de los cabellos, le rompieron su ropa. Todo esto en el acceso que lleva a Tamsa 1. Fue el grado de desesperación y angustia que vivió Aquilino Jácome –hombre de aproximadamente 40 ó 42 años– que hizo sus necesidades fisiológicas a la vista de todos. Como si ya la humillación no hubiera sido suficiente, Pascual Lagunes ordenó a sus seguidores a llevar al sujeto al interior de la empresa y poner su cabeza en la boca de uno de los hornos donde le hicieron pensar que sería incinerado.

Como producto de este acto delincuencial, las autoridades de Tamsa lograron que Pascual Lagunes fuera aprehendido y metido a la cárcel, lugar del cual sale enseguida, para luego postularse como el nuevo secretario general del sindicato. Su mandato inició desde 1992 y su primera intolerante acción fue correr aproximadamente a 600 trabajadores por no haber apoyado “su causa” en contra de Aquilino Jácome Moreno. Posteriormente, la estrategia de mantener controlada a la base obrera tanto sindicalizada como de contrato, se centra en despidos injustificados. En dicha estrategia logró deshacerse del ahora asesor del “El Profe”, Bartolo Guevara Moreno –primo hermano de José Carlos Guevara Moreno– quien en este momento fue enviado a prisión derivado de la presión y vinculación de Pascual Lagunes Ochoa con el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, a quien le brindó todo su apoyo cuando este fue candidato y lograra llegar a la gubernatura del estado de Veracruz.

Ese es el miedo de Pascual Lagunes, padecer la humillación que el comandó en contra de Aquilino Jácome. En su afán de también proteger los millones de pesos que se amasan por ser dirigente sindical, pues le roba arteramente a la clase obrera sindicalizada sus aportaciones, como también los “beneficios económicos” que logra por parte de la empresa por tener sometidos a los trabajadores y con el gobierno estatal por hacer que estos voten por ellos. Su debilitamiento como líder es contundente. Vicente Ortiz Beltrán, apoderado legal de Tenarís-Tamsa acusan los trabajadores disidentes, es el verdadero “líder sindical”.

En un video grabado anónimamente al celebrarse una asamblea general entre la base sindical, se puede apreciar que Ortiz Beltrán es quien dirige dicha reunión. Habla y liderea, mientras que a su lado, se ve un Pascual Lagunes pequeñito, saltarín y complaciente. Reducido a la nada por el apoderado legal. El supuesto dirigente sindical le aplaude y celebra a su verdadero jefe la forma de cómo le habla a sus supuestos seguidores.

Las autoridades de Tenaris-Tamsa y el gobierno del estado, harán de todo para impedir que los trabajadores sean quienes manden en el sindicato. Los millones de pesos que la empresa tubera se ahorra por mantener arrodillados a los trabajadores hace que el actual líder sea un medio para lograr el control en sus empleados. De lo contrario, si estos lograrán mantener el control en su sindicato, Tenaris-Tamsa le estarían otorgando el cetro del poder a la clase obrera y entonces tendría paros laborales constantes a causa de las demandas de la clase obrera. Algo que impedirá encarnizadamente.

 

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