Una semana sin agua lleva ya la mayor parte de la población de Coatzacoalcos porque las fuentes alternas de abastecimiento han demostrado ser insuficientes, ni las pipas ni los pozos alcanzan a abastecer del preciado líquido a la población. ¿Qué hacer? Las negociaciones no han rendido frutos, las amenazas de denunciar solo enardecen los ánimos, la estrategia del cansancio no parece estar dando resultados y sí en cambio quienes se están cansando son los pobladores de las tres grandes ciudades sureñas que han resultado afectadas por el bloqueo de la presa Yuribia. No es fácil la situación que, vista desde lejos, no refleja la ebullición social que está generando este problema del agua y las intermitentes manifestaciones que bloquean calles y carreteras. ¡Cuidado!