Apenas el presidente de la república convoca a buscar la paz y la reconciliación nacional, y por si los problemas que enfrentan su  gobierno y la sociedad mexicana no fueran suficientes, ahora habrá que agregar la muerte del sacerdote Gregorio López Gorostieta asesinado de un balazo en la cabeza tras que delincuentes irrumpieron en el seminario católico de Ciudad Altamirano y lo secuestraron. Este crimen viene a enlutar una vez más el sufrido ambiente guerrerense y seguramente tendrá repercusiones en la prensa internacional poniendo a nuestro país en la zona roja de las noticias.