Es desesperante la situación que vive más de la mitad de la población de Cosoleacaque, Minatitlán y Coatzacoalcos por la escasez de agua para consumo humano; las negociaciones con las autoridades y pobladores de Tatahuicapan aún no resuelven ninguna conciliación, media para eso la desconfianza de quienes han sido defraudados por una serie de acuerdos que se les incumplen. Ambas partes están presionadas, pero más las autoridades del estado y las municipales que tienen encima la angustia de sus gobernados. Tras cinco días sin agua de la presa, una válvula de escape en las negociaciones es la propuesta del alcalde de Coatzacoalcos para que el arreglo sea directo con su ayuntamiento, que se responsabilizaría de cumplir con los acuerdos a que se llegue. No es mala idea porque de esa manera el ayuntamiento de Coatzacoalcos quede en prenda, pero, ¿podrá cumplir las exigencias? Eso es cuestión de los negociadores, lo importantes es acordar y cumplir lo que se firma.