Por Aurelio Contreras Moreno
16 de diciembre de 2014

 

Cuatro años se tardó el gobernador Javier Duarte de Ochoa en un cumplir una promesa de campaña que, una vez que tomó el poder, no honró: desaparecer el impuesto a la tenencia vehicular.

A pesar de que la de la tenencia fue una bandera que no sólo Duarte, sino todos los candidatos del PRI a las diputaciones locales en aquel 2010 enarbolaron, una vez que asumieron sus cargos, se echaron para atrás y sin un ápice de vergüenza, enlataron su propia propuesta.

La razón de esa actitud es que era imposible que desaparecieran ese impuesto. Durante el gobierno anterior, los ingresos provenientes precisamente de ese gravamen fueron colocados en el mercado bursátil –en uno de los más grandes fraudes que se han hecho contra Veracruz– por el que entonces era el secretario de Finanzas y Planeación del estado: el mismo Javier Duarte de Ochoa.

Se trataba pues de recursos que ya estaban etiquetados para cubrir lo que jamás se quiso reconocer como deuda, pero que sí lo era, pues ese dinero, hasta la fecha, se tiene que pagar.

Pero cuatro años después de aquella campaña, “milagrosamente” ya no hace falta el dinero del impuesto a la tenencia vehicular. Según el gobernador Duarte, la bursatilización que se hizo en el sexenio de Fidel Herrera está cubierta desde hace tiempo por las participaciones federales, por lo que ahora “hay condiciones” para eliminar el impuesto.

Lo que no explica Duarte es qué se hizo entonces con el dinero que se cobró de la tenencia durante cuatro años, si como él mismo dice, estaba cubierto por las participaciones federales, ésas por las que a cada rato se quejan, ya que supuestamente el Gobierno de la República se las retiene a la entidad.

No hay que ser demasiado perspicaz para darse cuenta de que ésta es una nueva jugarreta del duartismo, un distractor para intentar disminuir el descontento existente por la pretendida gubernatura de dos años con la que este grupo político pretende enquistarse en el poder por 24 meses más de los que les corresponden.

Como el rechazo a la gubernatura de dos años ha sido rotundo en todos los sectores sociales, productivos y políticos, y únicamente los corifeos y empleados de Javier Duarte la aplauden –a fuerza–, algún “genial” asesor le debe haber recomendado al gobernador salir con un anuncio “espectacular”. Y se les ocurrió que sería muy bien recibida la eliminación de un impuesto abusivo, implantado en la época de Díaz Ordaz, que en varios estados tiene años de haber sido desechado.

Para desventura de los propietarios de automóviles, se trata de otra tomadura de pelo. No bien terminaba Javier Duarte de hacer su anuncio, cuando ya había trascendido que el Gobierno del Estado pretende hacer un reemplacamiento vehicular general el año que entra, mismo que, por supuesto, no será gratis. Así que sólo se sustituiría un cobro por otro.

En lugar de ponche y regalos navideños, lo que el gobierno de Javier Duarte le dará a la población del estado de Veracruz es un amargo atole con el dedo.

Y dicen que ahí viene otro crédito, por cuatro mil millones de pesos.

Contacto:

Email: aureliocontreras@nullgmail.com

Twitter: @yeyocontreras