¿Qué tan clandestino pudiera ser un basurero en una ciudad de las dimensiones de Veracruz? ¿Hasta qué grado es posible la incapacidad de las autoridades del ramo del medio ambiente y ecología como para no detectar un basurero “clandestino”? Las interrogantes surgen ahora que en los trabajos de ampliación del Puerto de Veracruz toparon con material orgánico depositado hace ya algún tiempo y que inexplicablemente no había sido detectado en los proyectos de construcción ni se tuvo reporte previo de su existencia. Todo es producto de la improvisación con la que se hacen las corar sin importar los millones de pesos que el descuido implica.