Lo que se ha escuchado en la Cumbre Iberoamericana es un auténtico catálogo de diagnósticos y de  recomendaciones muchas de las cuales son difíciles de seguir de manera inmediata. Se dice que América Latina la desigualdad es extrema, que la pobreza persiste en gran proporción de sus habitantes y que para poder ser competitivos debe incrementarse el PIB a un ritmo de un 6% anual.