A la distancia no se logra dimensionar con exactitud la grave problemática que viven los pobladores de esas tres ciudades por falta de agua para consumo humano. Si en un principio la idea fue culpar a los habitantes de la sierra de Soteapan por interrumpir el flujo de agua de la presa Yuribia hacia esas ciudades cada vez hay mayor conciencia que todo se origina en el incumplimiento de las autoridades a los compromisos contraídos en un gran número de minutas que año con año se han firmado. Fue tantas veces el cántaro al pozo que ahora se dificulta más sacarlo, y quien paga esas irresponsabilidades es la población, que por cierto paga el agua que consume.