No es despistada la propuesta que hace en el Congreso local la bancada panista para que el Procurador de Justicia y el Contralor del Estado adquieran autonomía y dejen de ser dependientes del gobernador del estado que es quien los designa. Más en el caso del Contralor cuya función es automáticamente demeritada al perder independencia pues su titular no deja de ser solo un subordinado del gobernador. En este último caso experiencias recientes han demostrado la manera deficiente en que trabaja el órgano de control pues su titular está sujeto a lo que disponga, en acuerdo, el gobernador del estado, no ocurriría si tuviera la autonomía suficiente y las herramientas de ley para cumplir con su importante función. En lo que a la Fiscalía de Justicia se refiere, está por demás confirmar que representaría un importante paro para combatir con eficiencia la corrupción y la impunidad.