“Faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y de Estado de Derecho”, no lo dice uno de los tantos críticos que tiene el gobierno sino el jefe del gabinete de Enrique Peña Nieto, Aurelio Nuño: “Nos quedamos cortos, no vimos la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido”. Resulta verdaderamente extraño escucharlo de una gente del nivel que tiene Aurelio Nuño, porque el equipo del presidente Peña Nieto está integrado por gente de experiencia política, conocedora del sistema político nacional y se antoja difícil pensar que no están enterados del contexto de inseguridad que les entregó el antecesor, Felipe Calderón, cuyo gobierno privilegió el enfrentamiento al crimen organizado. Pero parece que simplemente voltearon hacia las reformas y supusieron que lo otro ahí la llevaban. De cualquier manera fue enfático al asegurar que las reformas no se modifican, “no vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas”.