Por Silvia Núñez Hernández
12 de diciembre de 2014

 

Veracruz es este momento un estado de múltiples problemáticas. Revisemos, amable lector, algunas cuantas, porque enlistarlas todas sería casi imposible, pues la lista sería extensa y tardaríamos semanas para comentarlas todas. En el municipio de Lerdo de Tejada los cañeros, estudiantes, ciudadanos mantienen tomada la carretera desde el pasado fin de semana. Las causas: adeudos del gobierno estatal, incumplimiento, faltas de apoyos, solidaridad a estudiantes de Ayotzinapa, malas accesos, en fin, justificaciones para tales acciones sobran a los ciudadanos. Lo curioso es que el gobierno de Javier Duarte de Ochoa simplemente los ignora. Arribaron a la zona dos sujetos quienes no pudieron convencer a los productores cañeros a que liberaran la carretera. La omisión del estado, latente y nula. 

En un grito unísono, los mexicanos han sido testigos del repudio en contra de las reformas de Enrique Peña Nieto. Los maestros fueron los primeros en protestar, luego tímidamente lo hicieron los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex), los comerciantes con la reforma fiscal, en la actualidad las enfermeras. Este sector se opone a la reforma de la Ley General de Salud, la cual pretende recategorizar su labor, es decir, lo que pretende el gobierno de Enrique Peña Nieto, es impedir que dicha carrera deje de lograr la licenciatura y se conviertan en técnicos. 

Lo mismo intentó hacer con los politécnicos, pero estos mostraron mano dura y salieron a la calle a marchar. Mares de estudiantes, se vieron en las calles. Aún siguen en negociaciones y esperemos impidan su retroceso. 

El estado de Veracruz se quedó paralizado en el tiempo desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, administración donde el actual gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, fungió como secretario de Finanzas y Planeación, dependencia dónde se controlan los ingresos y egresos del estado, las licitaciones, la distribución del dinero a los ayuntamientos, proyectos de obras, en fin, dónde se roba a manos llenas. El ex gobernante, Herrera Beltrán fue como la muerte. No hubo persona o sector a quien no lo “jodiera”. Desde el más “fino” caballero hasta los sectores más marginados de la población. Su paso en el estado fue un gran negocio personal que con apoyo de sus incondicionales legisladores, tuvo “manga ancha” en el dispendio y corrupción orquestada en la entidad. Fue quien le concedió la plaza al grupo delictivo de los “Zetas” y es el culpable de la situación que prevalece en la entidad en robo, secuestros, asesinatos, balaceras. 

El actual gobierno no mejoró absolutamente nada, al contrario, lo empeoró. Cómo producto de la falta de pericia política, Javier Duarte de Ochoa no tan sólo ha incrementado la problemática heredada por parte de Fidel Herrera Beltrán, sino ha contribuido alarmantemente a que todo en el estado se encuentre en las peores circunstancias y padecimientos. La ejecución de Obras en los cuatro años de su mandato han sido nulas. La única que ha realizado y le llevó casi dos años en concluirla –banderazo de inicio de obra el 10 de noviembre del 2012– es la del distribuidor vial La Boticaria. Su mandato ha sido desarrollado en puros eventos mediáticos a base de entrega de “apoyos” destinados a sectores en donde mantiene controlados a sus líderes, pero que luego se andan manifestando porque jamás se los entregaron. 

El caos es evidente. Sólo en los ojos del mandatario y de su equipo de enquistados se vive en “armonía” y “paz”, con grandes oportunidades y “progreso”. Para los veracruzanos la situación es literalmente adversa. El gobierno los ha aporreado a tal grado, que la marginación social se ha incrementado en una carrera loca. Los ciudadanos están hartos con todo lo que huela a Partido Revolucionario Institucional (PRI), que juraron vengarse en los próximos comicios. Javier Duarte de Ochoa está consciente que su mala administración será el reflejo de los resultados electorales. 

Todo eso, amable lector, provocó su interés desesperado de hacer que el próximo mandato sea de dos años tanto para la gubernatura como de la legislación. Necesita tiempo para poder enquistarse de nuevo en el poder. No tiene dinero y su pobreza mental no sabe por dónde. El diputado local panista-priísta, Julen Rementería del Puerto fue quien le abrió la puerta. Habría que preguntarle al legislador cuanto recibió de Javier Duarte de Ochoa para exponer dicha iniciativa en el pleno. 

Actualmente la propuesta absurda duartista ha sido de mal ver en el pleno. El problema amable lector es que el Congreso local se encuentra controlado por el gobernante, por lo tanto no dudamos en lo absoluto que pretendan imponerla. El día de ayer el diputado del Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc Pola Estrada, presentó la propuesta de una gubernatura y legislación de cinco años. Con tal iniciativa el grupo de panista no tan rojos -pero si un tanto naranja- pretenden poner en discusión dentro de las curules la propuesta antagónica al duartismo. 

En conclusión amable lector, tristemente ninguna de las dos propuestas beneficia a la población. La disputa está total y absolutamente concentrada en proteger sus intereses personales de la clase política y la de sus partidos; donde no destaca el ciudadano. 

Veracruz como ya lo hemos reiterado, se encuentra en la debacle social y de obras, por ello, oímos comparecencias de los secretarios, informes de gobierno absolutamente nulos, vacías, con vaguedad. Donde los gobernantes “cacarean” todo, hasta la compra de un clip para poderlo integrar a su documento, a falta de rumbo político.

 

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