por Silvia Núñez Hernández
05 de diciembre del 2014

Quien puede pagar un ejército para tirar un hashtag #YaMeCanse2, el cual evidentemente no es un trending topic de moda, sino una constancia utilizada por los usuarios de las redes sociales para demostrar su hartazgo a la corrupción, a la impunidad, a la “natural” protección entre la clase política, a los 22 millones 322 mil personas desaparecidas a nivel nacional –datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED)-, etc.

 

http://mexico.cnn.com/nacional/2014/10/20/5-estados-concentran-la-mitad-de-las-desapariciones-del-pais

 

Dicen los expertos que los mexicanos pueden conocer de donde partió el ataque cibernético –obviamente tendrá que obligarse a darlo a conocer porque somos los mexicanos quienes le pagamos a ese “ejército” también para despedirlos– al exigirle al “mal gobierno” que investigue y así dar con el “hampón” que ordenó ese allanamiento a la libertad de expresión al que tienen derecho cualquier individuo.

En lo personal, amable lector, y sin ser perito en la materia, puede saber de donde surgió tal infantil acto. Partamos de lo general a lo particular. El gobierno federal a cargo de Enrique Peña Nieto es el principal afectado por el puño social que se ha ejecutado a nivel nacional en su contra derivado de la incapacidad y corrupción de mal gobierno. Dentro de ese gabinete, el causante de que se hiciera trending topic #YaMeCanse fue Jesús Murillo Karam, luego de su rueda de prensa para “informar” –literal Caja China de Televisa– sobre la forma en la que fueron quemados los 43 normalistas de Ayotzinapa –realizada el 07 de noviembre del 2014– y derivado de los cuestionamientos de la prensa nacional e internacional [a quienes no logró convencer con la historia tipo revista de “Vaqueros”] dijo encontrarse “cansado” por los cuestionamientos de los periodistas.

El funcionario se ha posicionado a causa de ese hashtag #YaMeCanse en el “ojo del huracán” ante instancias internacionales. Su cabeza debió haber rodado desde hace mucho tiempo, pero la típica preferencia de la clase política por auto protegerse y elevar las estadísticas de la impunidad, hace que éste mal servidor público sigue en la vigencia de la nómina gubernamental indebidamente.

Las redes sociales han instaurado el hashtag #YaMeCanse2 o #YaMeCansé” el cual en minutos han incrementado su actividad impresionantemente. Las cifras ascienden a 221 mil 552 menciones. Se pretende superar al trending topic tirado por entes corruptos, quienes deben de aprender a respetar a los mexicanos. El gobierno de Enrique Peña Nieto tiene que aceptar las críticas; pero si tanto le duelen, lo instigamos a actuar en contra de los corruptos y meterlos a la cárcel a los corruptos [empezando por él] y así vacunar al país y evitar con ello que el índice de impunidad siga elevándose.

 

El lavadero de La Lupe

 

Con conocer un poco la biografía de los cada uno de los legisladores del Congreso Local de Veracruz, podemos casi justificarles la “naques”, la flojera y su incapacidad para poder subir a tribuna con iniciativas realmente valiosas para la sociedad veracruzana. Sus propuestas se sabe –al menos lo sabemos la prensa local- son diseñadas por parte del propio gobierno de Javier Duarte de Ochoa para que los “borreguitos” sólo suban a tribuna a leer el documento que les fue turnado y el resto de los “bichitos” sólo tienen que alzar su “manita” para avalar todo lo que venga del ejecutivo estatal. Son pocos los diputados locales que realmente hacen su trabajo y exponen propuestas dignas –no mencionaré nombres para que no digan que uno les tiene mala fe a los flojos y faltistas-, el grupo parlamentario, sólo disfruta de la zona de confort que le proporciona su paso en tan importante papel político.

El día de ayer, alguien me compartió una cita: “El discurso convence, pero el ejemplo arrastra”. Una verdad absoluta para quienes son y quieren continuar prevaleciendo dentro y fuera de su contexto, como personas congruentes, sensatas y propositivas. Esta coherencia tal vez para muchas personas de “prepago” sean sólo eso, palabras. Pero afortunadamente existen individuos que destinan parte de su valioso tiempo para intentar contribuirle a México la parte que les corresponde aportar y manifestar su repudio en contra de este sistema político opresor, corrupto e indigno.

Desafortunadamente el grupo parlamentario de la entidad veracruzana –apostamos que es un retrato de cómo están a nivel nacional– sólo se preocupan por continuar prevaleciendo en el gran negocio que representa para ellos la política –aunque no entiendan un apéndice de esta–. El día ayer la LXIII Legislatura del estado de Veracruz pudo evidenciar el “pie en el que cojean”. Cómo si los veracruzanos no le pagáramos millonarios sueldos, dietas exclusivas de Virreyes y un sistema de seguridad y personal para que estos puedan seguir haciendo lo que más les gusta: “tirar la hueva” a plenitud.

La sesión parlamentaria inició con tan sólo 42 diputados locales y ocho faltistas, encabezado por Renato Tronco, quien es el legislador posicionado a la cabeza por ser el quien más evita asistir a calentar al menos la curul, actitud que deja claro su falta de compromiso a la sociedad veracruzana por su incorrecto interés por la situación de marginación y necesidades prioritarias que prevalecen en su distrito. Se daría lectura a un gran número de iniciativas, es decir, sería pasarela tanto de priístas como panistas-priístas, pero poco apoco, el recinto se fue vaciando que para cuando subió a tribuna, Fidel Robles Guadarrama –del Partido del Trabajo– se habían esfumado. Hasta la propia presidenta de la Mesa Directiva estaba emprendiendo la “graciosa” huida –como la servidumbre por la puerta de atrás– evidenciando el colmo de este incapaz y decadente equipo de priístas enquistados en la casa de las leyes.

La mujer se devolvió luego que se enteró de la nota que en segundos elaboró una periodista de un portal de noticias, donde aludía en el momento de la lectura de la iniciativa de Julen Rementería, al cual por cierto le sugerimos que antes de preocuparse por cambiarle el nombre a la Procuraduría General de Justicia en el estado por Fiscalía, debería de proponer una reforma en donde se establezcan sanciones como cárcel para el titular por caer en omisión, corrupción y dispendio del erario para la compra de gel, cremas, propias de un metrosexual. En fin volviendo al tema amable lector, el panista Rementería del Puerto en la nota informativa, se aludía a la “mentada de madre” a señas que este le hizo a la “doña” Villarines, cuando este reclamaba la falta de quórum –de 42, 21 consideraron que tenían cosas mejores que hacer y abandonaron el recinto- y la estrategia de los priístas por “reventar” la sesión.

En las manos de la diputada priísta un tiempo muy “preferida” de Javier Duarte –por cierto nos dicen que ahora apoya a otra con menos capacidad que ella pero mucho mejor cuerpo– su “equipo” le puso en las manos la “nota” incómoda y estalló en un “chillido” colérico que sus paladines –encabezado por Tonatiuh Pola Estrada– reaccionaron en favor de “jefa” y se dedicaron a “limpiar su nombre” [sic] en el medio oficial televisivo del gobierno del estado –Televisa Veracruz– y además ella ordenó se enviarán boletines a los otros medios de prepago –era exclusivo para ellos–para que desmintieran las información. Patética como siempre la mujer, convirtió el recinto parlamentario en verdadero “lavadero”.

Cómo he manifestado, no le podemos pedir “Peras al Olmo”. Desafortunadamente gentil lector, ese paupérrimo y raquítico grupo parlamentario nos cuesta literalmente un “ojo de la cara”, pero al parecer los veracruzanos se encuentran muy cómodos con ello, pues no le exigen en lo absoluto en sus distritos al legislador que les toca. ¿Merecemos esos fósiles e ineptos? Pues exija, no se deje.

 

P.D. Le dejo este mensaje que nos compartió el colega periodista, Ignacio Carvajal en su cuenta de Facebook:

 

La situación sobre la presa Yuribia y la encriptación

 

“PERDÓN, LES PIDO PERDÓN…”

 

Cuando menos lo esperaban, cerca de las 11:40 AM, en la mesa de diálogo instalada en el comisariado ejidal, José Luis Utrera se trepó sobre ella para lanzar las palabras que reventaron la comunicación.

“A ver, yo sé que en Tatahuicapan hay unos 22 mil habitantes, y en esta asamblea sólo veo a unos 600”, descalificando la representación de esos ciudadanos para tomar una decisión por el resto del pueblo.

Dicho esto, varios pares de manos se abalanzaron sobre las piernas del coordinador de Política Regional en el sur de Veracruz, y en vilo fue bajado para ajustarle cuentas al estilo de Tatahuicapan.

Los alcaldes Joaquín Caballero, de Coatzacoalcos, y el de Mina, José Luis Saenz Soto, se miraron a la cara. Los dos con los colores subidos al rostro, pero con todo y pena, se aprovecharon de lo mal que la estaba pasando el funcionario estatal para la retirada.

En medio de un tronante coro de gargantas molestas por las palabras de Juan Carlos Utrera, las autoridades fueron dejando el espacio ejidal para llegar a sus camionetas, ni uno se fue sin un jalón o un empujón. 

Volaban piedras, piedras de las grandes, de esas que podrían aplastar una cabeza fácilmente; incluso, en su escape fueron atacados hasta con resorteras.

Ya que tenían a Utrera agarrado, y unos dicen que amarrado, se escuchó el grito: “vamos a la presa, vamos a la presa”, y así fue conducido a empujones y agarrado de ambos brazos, a lo largo de los dos kilómetros hasta Yuribia. 

Fueron quizá los más largos de su existencia, pues durante todo el trayecto fue obligado a retractarse de las palabras que reventaron el encuentro.

“Pide perdón, pide perdón”, le decían los serranos mientras era llevaos, “sí, sí, pido perdón”, respondía Utrera a un pasito del llanto.

Y a cada pedía de perdón le llovía otra serie de coscorrones, empellones, jaloneos y recordatorios a la progenitora de sus días.

En todo momento, una mujer, de unos 50 años, armada con un gran garrote, condujo a Utrera de un brazo, y del otro extremo, un serrano igual de rostro adusto por lo dicho minutos antes. 

Al llegar a la presa, Utrera llegó tan arrepentido, que los serranos le bajaron un poco a la presión. Lo dejaron descansar un momento y le volvieron a llevar al río Teziziapan estampado de piedras, muy bajo el nivel, para que entendiera el motivo del enojo.
Pasada las cuatro de la tarde, los inconformes lo dejaron marcharse en una aura de purificación total, como la que logran los monjes cuando se someten a la flagelación del cuerpo

 

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