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La familia es el núcleo de la sociedad donde nacemos, crecemos y nos formamos como personas. Por ello, siempre queremos que las relaciones con nuestros padres, hermanos y otros miembros de la familia se mantegan sólidas, firmes y armónicas.

Sin embargo, existen situaciones que hacen que esta relación se pueda romper y que debemos evitar.   Algunas de estas circunstanicas pudiera ser disputas económicas o incluso judiciales con miembros de la familia.  También el hecho que nuestra familia política no guste de nosotros puede crear algún tipo de conflicto con la familia que se está estableciendo con la pareja.  

A continuación, se presenta una serie de rituales y hechizos para que reine la paz, el amor y la concordia en la familia.

 

Ritual del jazmín para acabar con las disputas familiares

En el salón o en la habitación principal de la casa, quemar una rama de jazmín (que simboliza que quemamos nuestra ira). Recoger cuidadosamente las cenizas. Verter las cenizas en un vaso de agua salada (que representa  de este problema, rencores, palabras no dichas y furia acumulada se disuelven y desparecen en ella).  Luego, volcar el vaso en el suelo. Limpiar el suelo con un trapo, sin ningún detergente ni jabón.  Decir en voz alta mientras se limpia el piso : “Cualquier casa se construye desde el suelo. La nuestra se derrumba por el techo. Construyamos un nuevo suelo para que pueda sostenernos a nosotros y a nuestro techo”.

 

Talismán para evitar conflictos judiciales en la familia

Los problemas entre miembros de la familia pueden llegar hasta el ámbito judicial.  Para evitar que esto sucede, se recomienda la realización de un talismán que a continuación se describe:  Colocar una vela blanca, otra amarilla, otra verde y una roja alrededor de un coco formando una cruz. Rodear el talismán con una cinta y colgarlo en algún lugar cercano a la puerta de entrada a la casa.

 

Ritual del limón para ser aceptado por la familia de nuestra pareja y evitar disputas

En los inicios de una relación siempre hay muchos factores capaces de terminar con ella casi antes de que empiece. Uno de esos factores de riesgo es la familia de la otra persona que, con su aprobación o rechazo, puede deteriorar algo que nos causa felicidad.

Las razones por las cuales muchos padres no dan su aprobación a la elección de pareja que hacen sus hijos suelen tener un equivocado carácter protector. Las divergencias de opiniones, los modos de vida diferentes, la incomprensión general o el temor inconsciente de perder el afecto de un hijo son las causas más comunes de rechazo.

La obra Romeo y Julieta nos muestra, por ejemplo, cómo las desavenencias entre dos familias determinan que los enamorados terminen, no sólo separados, sino muertos. Y aunque parezca que este tipo de situaciones ya no ocurren en el siglo XXI con sólo pensar en las reacciones que pueden tener muchos padres ante la elección, por parte de sus hijos, de una persona de raza o religión diferente, nos hace comprender que no es algo tan imposible como pudiera parecer a simple vista.

Si las personas más cercanas a nuestra pareja no nos aceptan, no sólo la relación está en peligro, sino también el equilibrio emocional de quien amamos. A menudo la falta de aceptación surge de uno mismo que, viendo que otros no pueden reprimir su desagrado ante nosotros, respondemos con la misma moneda.

Hay que procurar encontrar lo positivo en los demás. Hablar, buscar puntos comunes, intentar aprender, sacar experiencias útiles y tener detalles amables y desinteresados es el camino óptimo para la integración en el círculo íntimo de la persona a la que amamos.

No obstante hay situaciones en las que no es posible obtener nada por estas vías porque la madre, el padre o los amigos de nuestra pareja jamás nos aceptarán porque sus prejuicios se lo impiden. En estos casos necesitamos algo más que palabras para convencerles de que amamos a la otra persona y de que ésta será feliz a nuestro lado. Más aún: que a pesar de nuestra raza, religión o forma de vida, somos personas a las que puede merecer la pena conocer y en las que es factible encontrar virtudes que se niegan a ver. Para este propósito proponemos este ritual que llevará a una relación armoniosa y agradable con la familia de nuestra pareja.

En este ritual se requiere de un limón  y una rama de canela El limón representa lo ácido, generalmente desagradable, y sirve de revulsivo. En este caso es perfecto para simbolizar la familia de nuestra pareja. La canela es de agradable sabor, tierna y cálida, y puede proporcionar al limón un gusto y textura exquisitos. La rama de canela servirá de símbolo de nosotros mismos.

Practicar un agujero circular, con un cuchillo, en la superficie del limón. Introducir la rama de canela en el agujero lo más profundamente posible. Recitar esta oración siete veces. “Quisiera que me permitiera ganar el corazón de todos y agradar a los demás” Romper la punta de la rama de canela para que no sobresalga del limón. Dejar el limón preparado en algún lugar escondido, donde nadie lo vaya a tocar. Cuando el limón esté seco, dejarlo en una encrucijada o en algún cruce de calles, sin mirar atrás ni volver a pasar por ese lugar en el resto del día. Recitar una vez más la oración.

Al introducir la rama de canela en el limón, metafóricamente nos introducimos en la familia de nuestra pareja. El limón se volverá menos agrio y nos aceptará de buen grado, al igual que la familia. Es recomendable practicar este ritual en viernes de Luna creciente; Venus, nos ayudará con nuestro cometido y la Luna, representante de la familia, buscará los elementos que nos permitan limar las asperezas con el entorno de nuestra pareja.

 

Recuerde que, además de los rituales y hechizos arriba expuesto, siempre es necesario la comunicación y la comprensión como punto inicial para evitar y combaitr las disputas familares.

Tomado de: http://www.consultorioesoterico.com/hechizos_problemas_familiares.html