Ángel Rafael Martínez Alarcón
08 de enero de 2015

A mi patria: Sabré morir con valor. A mi esposa…: Mi muerte te honrará

Jesús Carranza Garza

Al movimiento armado iniciado el domingo veinte de noviembre de 1910, convocado por Francisco I Madero para derrotar al dictador Porfirio Díaz, que por espacio de 34 años había estado al frente del poder ejecutivo federal, la historiografía de bronce lo ha llamado Revolución Mexicana, cuando en realidad hubo muchas revoluciones a lo largo de la geografía mexicana. Los ganadores de la mal llamada Revolución Mexicana, impusieron una sola historia homogeneizando al movimiento armado para todo el país. Ya en la década de los años setenta del siglo XX se tienen las historias regionales, donde se dice que las revoluciones fueron impactando en las regiones y estados de la república. Así en el estado de Chiapas la revolución llegó tardíamente.

La revolución mexicana, según algunas fuentes, se cobró un millón de vidas mexicanas, algunos la llaman la fiesta de la muerte, donde casi todos sus líderes pagaron con su vida, su participación en dicho movimiento derivó en muertes violentas, fueron ejecutados por las balas de todos los bandos que se sumaron por espacio de más de una década, bajo la bandera de una revolución de todos. Es interesante que el principal objetivo de la revolución mexicana, como lo fue el dictador Porfirio Díaz, muere en el exilio parisino, a la edad de 85 años. Este año se conmemora el primer centenario de su muerte. La lista de los líderes que bajo el grito de “Sufragio efectivo no reelección se fue a la bola, también conocida como revolución, es larga. A lo largo de la historia de las revoluciones del mundo, la muerte en su más diversas formas se hacen presente. En la caso de la nuestra, la mexicana, unos de los factores más sobresaliente ha sido la tradición.

De los héroes revolucionarios: Francisco I Madero y Venustiano Carranza Garza, se sabe que fueron distinguidos miembros de la elite porfirista, procedentes del norte del país. En el caso particular de Venustiano Carranza fue funcionario público de su estado: Coahuila, como diputado federal, senador de la república, gobernador interino. Ya en el México revolucionario llegó a ser constitucionalmente presidente de la república de 1917 a 1920. Entre la larga lista de asesinatos que encontramos en el proceso revolucionario entre 1910 a 1929, están los asesinatos de los hermanos Madero en 1913, Gustavo A Madero y su hermano el presidente de México son asesinados en febrero de 1913, por instrucciones del General Victoriano Huerta. Para el caso de la familia Carranza, los asesinados fueron tres, los dos primeros fueron el General Jesús Carranza Garza y su hijo el teniente Abelardo Carranza Strasburger, y el capitán Ignacio Peraldí Carranza, sobrino del General Jesús Carranza, son fusilados el once de enero de 1915, en el rancho de Xambao- San Jerónimo del municipio de Santa María Tepantlalii, Oaxaca. Cinco años más tarde, en mayo de 1920, de camino al puerto de Veracruz es asesinado el Presidente Constitucional Venustiano Carranza Garza para dar paso al grupo Sonora.

Jesús Carranza Garza, fue el decimotercer hijo de quince que procreados por el matrimonio formado por Jesús Carranza Neira (1813-1899) y María de Jesús Garza (1823-1894). Nació el primero de agosto de 1863. A principios del siglo XX, participa en la oposición de su estado Coahuila. A temprana edad contrae matrimonio con Florencia Strasburger, de dicha unión procrearon a sus hijos: Arturo, Aurora, Aníbal, Ana. Argentina, Artemio, Abelardo, Acacia, Argelia.

Con el asesinato de Madero, su amigo Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila asume el liderazgo para luchar contra proyector del dictador Victoriano Huerta; más tarde en noviembre de 1914, logró la expulsión del dictador y de la presencia del ejército norteamericano en el Puerto de Veracruz. Ya como Jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del poder ejecutivo; ese mismo logra la Convención de Aguascalientes, el gran pacto de todas las fuerzas revolucionarias.

Jesús Carranza Garza estuvo liderando la revolución en la Cuenca Baja del Papaloapan, en el sur del estado de Veracruz y Oaxaca. Una de las principales actividades del general Carranza en dicha zona del país fue el hacer respetar los Tratados de Teoloyucan del 14 de agosto de 1914.

El Gobernador Adalberto Tejeda Olivares, el 5 de noviembre de 1932, impone el nombre de Jesús Carranza al municipio de Suchilapan, para honrar la labor revolucionaria.

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