Por Silvia Núñez Hernández
12 de enero del 2015

En muchas ocasiones existen tantos problemas, tantas necesidades, tanta miseria por doquier, tantos ojos llorosos que imploran por ese ser sustraído con violencia de sus casas, de sus negocios, de sus automóviles o simplemente cuando transitaban por alguna descuidada calle o avenida de alguna calle sin pavimentar o con muchos hoyos de la conurbación Veracruz-Boca del Río. Casos alarmantes, como el sufrido por la familia del colega periodista, Moisés Sánchez Cerezo que mantiene la esperanza de encontrarlo con vida a los 10 días del lamentable suceso.

El día de hoy el alcalde de Medellín de Bravo será “invitado” por la Procuraduría General de Justicia de Veracruz (PGJV) a cargo de Luis Ángel Bravo Contreras para que brinde su testimonio y se “defienda” –si es que puede hacerlo– sobre su presunta complicidad en el secuestro del periodista y además que la familia lo señala como el que dio la orden de que le dieran un “susto”. Su comparecencia legal la llevará a cabo en la Agencia Séptima de la subprocuraduría regional de la PGJV, por la mañana. No dudamos que a dicho lugar lo espere un comité de “bienvenida” para acusarlo directamente como el principal sospechoso del “levantón” perpetrado en contra del reportero.

El desafuero debió haber sido un acto inmediato. Pero estamos en el estado donde los verdaderos delincuentes se protegen entre sí. Dónde la ciudadanía se encuentra cómoda y no se mueve de su zona de confort y dónde la cobardía hace mella en la mayoría de los hogares veracruzanos.

 

En la otra parte del paisaje

Vienen las candidaturas a las diputaciones federales. En este momento medio gabinete de Javier Duarte de Ochoa y del Congreso del estado pidieron “licencias”; todos para seguir enquistados, para poder continuar robando a placer y con ello, garantizarse una teta de la ya maltrecha ubre. Mientras tanto, Veracruz dando tumbos con tanta dolencia, pero qué cree, amable lector, los sectores a todo lo que da apoyando a sus candidatos. La misma cantaleta.

En el café de Don Marce ya desfilan los líderes sociales con su gente para apoyar a sus gallos. También a diputados federales tirando cajeta a todo y contra todos, para impedir o desestabilizar a los candidatos de su partidos. Los Yunes rojos en literal protesta por la iniciativa avalada por los borregos legisladores de la gubernatura de dos años. Toda una verdadera cloaca política. Lo de siempre, lo que mantiene harto a los gobernados, esos mismos que sólo lloran y se desgarran las vestiduras en las redes sociales, pero que no son capaces de lograr la unión necesaria para impedir que los “enquistados” vuelvan a posicionarse. ¿Por flojera? ¿Por confortables? ¿Por cobardía? Sepa, pero nadie hace algo por detenerlos.

Lo cierto es que Veracruz y las cabeceras municipales se encuentran realmente abandonados. El transitar por alguna calle de Veracruz y Boca del Río ya es bastante complicado –por citar un ejemplo del resto de los municipios–. Muy pocas calles se encuentran en buenas condiciones. En algún punto, existe un gran bache o verdaderos cráteres.

En el municipio de Veracruz, por citar un ejemplo, la calle Azueta entre Eje 01 Poniente a Sugasti de la colonia El Coyol, esa misma que colinda con el corralón de José Ricardo Ruiz Carmona –lugar donde un día la Marina localizó muchos carros robados pero nadie le rindió cuentas al flamante subsecretario de Desarrollo Social en el estado– se encuentra en total abandono. Transitar por esa vía es realmente un acto extremo y de alto grado de dificultad, absolutamente dañada y sin esperanzas a ser pavimentada.

El director de Infraestructura y Obras Públicas del ayuntamiento de Veracruz, Oscar Salvador Barbes Navarro, al parecer no ha logrado acomodarse en su silla del puesto porque en el municipio ya son común denominador las calles en pésimo estado. Hace como tres semanas le solicité a la directora de Imagen y Comunicación Social, Elisa Tagle reportara dicha situación, la cual dijo que lo hizo de inmediato. Nada pasó. Omiso y sin comprometerse al encargo que le confiaron, simplemente el director de Obras Públicas no da resultados. Al parecer lo olvida. Espero que de la misma forma no vaya olvidar cobrar su abultado salario que cobra quincena tras quincena.

Qué decir del municipio de Medellín de Bravo. El actual alcalde Omar Cruz Reyes se ha concentrado en enriquecerse, comprar propiedades lujosas que a brindar beneficios a la ciudadanía. Actualmente tanto la cabecera municipal como las localidades que le competen se encuentran en total abandono.

El ayuntamiento medillense se encuentra realmente abandonado, y las zona con calles literalmente en terracería, con una alza literal abandono y cedido a la delincuencia y con la policías municipal coludida. Dicha situación ha originado que los vecinos se organizaran para auto protegerse. Moisés Sánchez Cerezo encabezaba dichos comités de autodefensas. Todo eso –aunado a su actividad como periodista–provocó que un comando armado irrumpiera en su domicilio, lo sustrajera y lo desapareciera.

Las autoridades bien gracias. Haciéndole “al loco” pero hasta el momento no han logrado dar con el paradero del colega periodista, Sánchez Cerezo. ¿Por omisión? ¿Por protección? Tal vez un tanto de ambas.

 

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