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No pienses en nada, solo ejercita el cuerpo y escucha tu respiración. Esto es Yoga, una disciplina en auge que aporta paz en momentos de crisis.

El yoga está de moda y va camino de conquistar el mundo. Tal es la importancia que ha cobrado el fenómeno que Narendra Modi, primer ministro de India, de donde es originaria esta disciplina, anunció el pasado año la creación de un ministerio dedicado a promover y expandir su conocimiento. No parece una mala idea, si tenemos en cuenta que Occidente ya se ha rendido a esta disciplina milenaria que busca conectar el cuerpo con la mente y que, en su empeño, consigue relajar y aliviar todo tipo de dolencias.

Desde Hollywood, actrices y celebrities se han encargado de provocar el efecto imitación al practicarlo a diario y confesar sus bondades. Su popularidad ha llegado a tal punto que incluso han aparecido híbridos que mezclan las asanas (las posturas clásicas del yoga) con deportes más dinámicos. Este es el caso, por ejemplo, de Jennnifer Aniston, quien confiesa estar atrapada por la ‘Yogalosophy’, una nueva variedad que aúna sesiones de ‘spinning’ y de yoga.

Sin embargo, las ‘variaciones’ no son del agrado de profesionales que llevan décadas disfrutando de esta técnica, como Ramiro Calle, profesor pionero de esta disciplina en España. “¿Por qué llaman yoga a lo que en absoluto lo es? –se pregunta este experto–. Precisamente, la mayoría de los mentores hindúes que viajaron a EE.UU. han sido los grandes traidores del verdadero yoga, narcotizados por el afán de dinero y el apego a la autoimportancia.Hay muchos ‘yogas’ falseados, desnaturalizados, que nada tienen que ver con el auténtico”.

El mejor remedio antiestrés

En nuestro país, aunque no hay cifras sobre cuánta gente lo practica, la existencia de centros dedicados en exclusiva a su enseñanza confirman el aumento de la demanda. El yoga también nos interesa, y mucho. Aunque no lleguemos a las sesiones multitudinarias en espacios emblemáticos, como la que se ve en la imagen que ilustra este reportaje, en el Royal Opera House de Londres, si durante años solo hubo tres centros en Madrid, ahora se cuentan por decenas. ¿Por qué esta técnica ancestral mueve pasiones? “Porque la gente se encuentra más estresada que nunca y necesita un lugar de relajación”, opina Rebeca Carretero, directora de comunicaciones de la Escuela Internacional de Yoga.

La práctica de este deporte incluye una serie de posturas o ejercicios que mejoran el tono muscular. Pero lo más importante para sus practicantes es que uno de sus beneficios es la relajación, por lo que es una buena terapia contra la ansiedad y el estrés. El yoga reduce la actividad del sistema nervioso y favorece la respiración diafragmática (abdominal), lo que moviliza el aparato digestivo.

Existen distintas escuelas e infinitas variedades, por eso, antes de empezar, conviene recabar información para comprobar la solvencia del centro. Pedir opiniones y leer algún libro para adquirir cierta base, también son buenas recomendaciones para escoger una escuela solvente. A continuación, te apuntamos las ventajas de las escuelas más comunes.

Escoge el tuyo

Tanto si se elige un método tradicional como uno moderno, los expertos recomiendan que se realice siempre bajo la supervisión de un profesional.

 

– Hot yoga o Bikram yoga

Consiste en realizar diferentes posturas en una sala a 42º C de temperatura y con una humedad del 40%. Estas condiciones exigen que la persona se hidrate mucho a lo largo del día y que dos horas antes de practicarlo no ingiera alimentos. “La primera clase es un periodo de adaptación y es normal sentirse algo mareado; por eso lo único que pedimos es mantenerse sentado y respirando”, advierte Macarena Cutillas, directora y profesora del Centro California Hot Yoga, en Madrid.

La clase suele incluir 26 asanas, además de ejercicios de respiración. El calor favorece la eliminación de toxinas y, aunque el 80% de las personas que lo demanda, lo hace porque quiere adelgazar, también aporta otros beneficios: “Elimina dolores y mejora las lesiones, calma el estrés y reduce el insomnio”, concluye Cutillas.

– Ashtanga

Es un tipo de yoga clásico, pero que impone un ritmo intenso en las clases. Se realizan series fijas de posturas sincronizadas con la respiración de forma muy precisa: “Son secuencias muy dinámicas en las que no hay descanso. Pero, a pesar de ser tan intenso, se puede adaptar a cada persona”, explica Borja Romero– Valdespino, fundador del centro Ashtanga Yoga Madrid. El principal requisito antes de una sesión es no haber comido nada dos horas antes. Tampoco se recomienda en los tres primeros meses del embarazo.Aporta estabilidad física y mental, y da mucha agilidad al cuerpo.

– Iyengar

Está dentro del yoga tradicional, su práctica incluye una serie de pasos (principios éticos, práctica de asanas, regulación de la respiración y recogimiento de los sentidos hacia el interior)que conducen a la mente hacia la meditación.

Ejercitarlo implica una gran concentración. Se puede realizar con accesorios, para facilitar el trabajo y aporta mucha calma. “El maestro Iyengar diseñó el uso de soportes (cinturones, cuerdas, aparatos de madera…) para aumentar el beneficio de las asanas y para que las personas con problemas físicos pudieran practicarlo”, explica Carolina Polo, de la Asoc. Española de Yoga Iyengar.

– Yoga aéreo Unnata

Es una variedad de aeroyoga desarrollada por la acróbata americana Michelle Dortignac. En él se utiliza una tela anclada en el techo como soporte para realizar las asanas, de manera que el peso del cuerpo queda parcial o totalmente suspendido, lo que permite aumentar la flexibilidad.Las clases mezclan posturas de suelo con posturas aéreas. “Ayuda a mejorar lesiones leves antes de retomar la práctica tradicional del yoga en el suelo”, indica Sonia Rojas, profesora y directora del centro Dharamsala Yoga.

Entre sus beneficios, destaca la enorme flexibilidad y fuerza que aporta al cuerpo. “Su práctica ayuda al alumno a profundizar en las posturas y a realizar asanas invertidas con mayor seguridad, porque el peso del cuerpo descansa en la tela”, afirma Sonia Rojas.

– Kundalini

Es un tipo de yoga muy antiguo, donde el trabajo de la mente y la meditación ocupa un lugar importante. El número y tipo de asanas puede variar de una sesión a otra. “Un alumno puede encontrarse un día con una sesión que valore como suave y en otra ocasión con otra práctica que valore como dura o cansada. Esto depende de cada persona. Hay momentos de gran quietud y momentos de gran intensidad física”, explica Carles Cano, profesor y vocal de publicaciones de la Asociación Española de Kundalini Yoga. No se recomienda practicarlo en plena digestión, sobre todo si la comida ha sido copiosa.

El método kundalini cuenta con clases especiales para embarazadas (grupos de yoga prenatal). Conviene que cada caso particular sea valorado por el profesor para que tenga en cuenta posibles problemas de salud a la hora de adaptar la clase. “Este tipo de yoga ha mostrado su eficacia en múltiples problemas de salud, en concreto, en ansiedad y depresión”, explica el experto.

Posturas o asanas básicas

– La cobra. Boca abajo en el suelo, con el cuerpo estirado y las piernas juntas, se apoyan los antebrazos en el suelo y se eleva el tronco. Se usa para tonificar las lumbares y los glúteos.

– El gato. A cuatro patas, se espira al mismo tiempo que se arquea la espalda y se baja la cabeza, llevando la barbilla al pecho. A continuación, se inspira mientras se arquea la espalda y se levanta la cabeza. Fortalece la espalda y la zona pélvica.

– El árbol. De pie, se levanta el pie derecho y se coloca sobre el muslo izquierdo. Se juntan las palmas de las manos frente al pecho. Una vez alcanzado el equilibrio, se llevan las manos hacia arriba, por encima de la cabeza. Mejora el sentido del equilibrio.

 El arado. Tumbados boca arriba se espira al mismo tiempo que se elevan las piernas y se llevan por encima del pecho y de la cara. Hay que intentar estirar las piernas sobre la cabeza y colocar los dedos de los pies en el suelo. Este ejercicio resulta muy beneficioso para el dolor de espalda.

 El muerto. Boca arriba, con los brazos ligeramente separados del cuerpo y las piernas abiertas, se cierran los ojos y nos concentramos en la respiración. Con cada espiración, liberar la tensión y la rigidez muscular. Es la postura de la relajación.

 Tomado de: http://www.mujerhoy.com/salud/en-forma/yoga-vivir-calma-850068012015.html