El transfuguismo político es un fenómeno que empezó a notarse de manera muy acentuada en Veracruz durante la última década del siglo XX, entonces se pudo observar un nomadismo partidista inusitado porque muchos priistas cambiaron de partido debido a que no les daban la oportunidad de participar electoralmente; en la elección municipal de 1997 gran parte de los candidatos opositores al PRI que obtuvieron triunfos en partidos de oposición habían buscado la oportunidad en ese partido, se les calificó como tránsfugas. Ahora estamos asistiendo a otro fenómeno, parecido pero no igual, de gente que deja un cargo de elección popular para irse a competir por otro, y lo hace indistintamente del partido, es decir, sino es en uno es en otro, el caso es ocuparlo como trapecio, soltar una liana para treparse a otro árbol, es el “chapulin”, ese al que los empresarios y la iglesia están empezando a combatir por considerarlo deleznable e irresponsable.