En 2011, la tasa de fecundidad entre jóvenes de 12 a 19 años fue de 37 nacimientos por cada mil mujeres, mayor a los 30 partos que se reportaron en 2005Foto Cristina Rodríguez
En 2011, la tasa de fecundidad entre jóvenes de 12 a 19 años fue de 37 nacimientos por cada mil mujeres, mayor a los 30 partos que se reportaron en 2005Foto Cristina Rodríguez

Una de las primeras consecuencias para una adolescente que se convierte en madre es abandonar la escuela. Además, México se encuentra entre los países con mayor prevalencia de embarazo en adolescentes, al grado de impactar ya la agenda social.

Las referencias estadísticas lo consignan: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensenut 2012) mostró que del total de las mujeres de 12 a 19 años de edad que tuvieron relaciones sexuales, la mitad (51.9 por ciento) alguna vez ha estado embarazada.

La tasa de fecundidad en 2011 de las jóvenes en ese grupo de edad fue de 37 nacimientos por cada mil mujeres, superior a la observada en 2005 por la misma encuesta (difundida al año siguiente) de 30 nacimientos por cada mil. El análisis oficial de ese mismo muestreo no dejaba margen a la duda al precisar que este incremento resalta la relevancia de las acciones de promoción de salud sexual entre los adolescentes, en particular en lo que se refiere a las relaciones sexuales protegidas. Es importante señalar que, ante la caída de la fecundidad general, el aporte relativo que hacen las adolescentes a la fecundidad total es cada vez mayor y este fenómeno adquiere por tanto la mayor importancia.

A su vez, el censo de población de 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que uno de cada seis nacimientos ocurrió en jóvenes de 15 a 19 años (16.1 por ciento) y las entidades con mayores porcentajes de este fenómeno fueron el estado de México, Chiapas, Veracruz, Jalisco y Puebla.

Insuficiente política de salud

De acuerdo con especialistas, entre las principales causas de esta situación está la insuficiencia de políticas de salud y educación sexual y, además, las campañas de información en medios masivos para incitar a los jóvenes a utilizar anticonceptivos han sido esporádicas.

En este momento sólo existe una campaña en medios electrónicos, la cual alerta a los jóvenes sobre las implicaciones para su proyecto de vida si ejercen la paternidad en edades tempranas. No es la primera, aunque una política oficial al respecto tuvo importancia bastante marginal durante los dos sexenios presidenciales del Partido Acción Nacional (2000 a 2012).

A principios de esta administración, la Secretaría de Educación Pública (SEP), por medio del Programa de Apoyo a la Educación Básica de Madres Jóvenes y Jóvenes Embarazadas (Promajoven), creado en 2004, publicó un estudio sobre este fenómeno. En éste –además de incluir estadísticas nacionales– se insiste en la necesidad de una educación sexual integral y prolongada desde el nivel básico, pero también en la importancia de asesorar a los padres de familia para identificar y desarrollar estrategias de apoyo a sus hijas adolescentes.

Esto último, señalan los autores del estudio, deberá enfocarse en losaspectos sicológicos derivados de problemas emocionales que parten del seno familiar y que promueven acciones equivocadas tales como un embarazo no planeado y no deseado.

De acuerdo con el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Media Superior, a escala nacional 103 mil 38 adolescentes que acuden a las aulas reciben la beca Promajoven. De ellas, 14 mil 564 viven en el estado de México; 8 mil 439 en Jalisco y 7 mil 264 en el Distrito Federal.

Atención sicológica

Más allá de las recomendaciones, análisis estadísticos y descripción de entornos económicos y sociales, el estudio considera un apartado especial de orden sicológico a considerar en los adolescentes: pensamiento omnipotente y fantasioso, falta de experiencia y conocimiento para valorar y evaluar las consecuencias de sus actos, inclinación por ver con facilidad cualquier cosa, relaciones fantasiosas, necesidad de reconocimiento y amor y sentimientos de soledad y falta de comprensión.

Asimismo, llaman a atender sus problemas emocionales, reflejados sobre todo en sentimientos de soledad, baja autoestima, alejamiento, tristeza, depresión, relaciones sexuales precoces, enfrentamiento constante con adultos y ansiedad.

Además, ocuparse de su conflictiva en el ámbito académico: bajo rendimiento escolar, dificultad para hacer amigos, rechazo al colegio, desmotivación para aprender contenidos escolares, evasión, deserción en horas de clases, dificultad para respetar las reglas y romances juveniles.

Así, con el trabajo de campo para obtener la evidencia empírica, la descripción de las experiencias de otros países para atender este fenómeno y la información sobre los casos en los cuales Promajoven actuaba hasta 2011 (último dato consignado) para apoyar la permanencia escolar de las madres adolescentes, el texto establece, como una de las conclusiones, la necesidadde educar a los jóvenes acerca de la responsabilidad que implica la madurez sexual y reproductiva, de tal forma que puedan vivir su sexualidad de manera segura y evitar situaciones que súbita e inesperadamente transforman su vida.

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2015/01/06/sociedad/033n1soc