Es una verdadera incógnita el paradero de Marcelo Ebrard quien no ha declarado una sola palabra en torno de cuanto acontece en México desde septiembre pasado; nada se le oye decir acerca del grave conflicto existencial por el que atraviesa su partido, el PRD; nada sobre el vendaval que se le vino encima al gobierno de Peña Nieto, ¿está enfermo? ¿Le impusieron la obligación de no hablar? Quién lo sabe, lo único cierto es su silencio en tiempos en los que el PRD transita por severo drama existencial y que anda en busca de candidaturas ganadoras y en pos de un líder para su bancada en el Congreso.