Marco Antonio Aguirre Rodríguez
23 de enero de 2015
  • Reproches por caso Moisés Sánchez
  • 10 homicidios de periodistas impunes

Una vez más, Javier Duarte de Ochoa ha proyectado su nombre por todo el mundo. La desaparición de Moisés Sánchez, y el nulo avance que se tiene en la investigación son su catapulta.

La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) emitió un comunicado donde reclama que “A casi tres semanas de que Moisés Sánchez Cerezo fue secuestrado, aún se desconoce dónde se encuentra el periodista, la identidad de sus raptores y el motivo de su secuestro”.

Luis Ángel Bravo, el miércoles 21 de enero dijo en una entrevista con Carmen Aristegui que se encontraba “a horas” de resolver el caso.

El miércoles terminó, transcurrió el jueves por lo menos hasta las 19 horas y nada se resolvía aún. A Luis Ángel Bravo le molestó el reclamo que hizo Darío Ramírez, director de la organización internacional Articulo 19 (la cual, como dice su autodefinición, trabaja alrededor del mundo para proteger y promover el derecho a la libertad de expresión), por el poco avance palpable que se tiene.

Moisés Sánchez, desde su tribuna ejercía su derecho a la libertad de expresión.

El segundo reclamo internacional fuerte, fue el de Reporteros sin Fronteras, organización que para comenzar cuestiona el tiempo que las autoridades del estado de Veracruz tardaron en iniciar las operaciones de búsqueda: requirieron entre cuatro y cinco horas tras la desaparición del periodista, pese a que se les había informado del secuestro 40 minutos después de que éste sucedió.

Entre el gremio de policías y reporteros de la fuente policiaca se menciona que este es el tiempo que tardan los cuerpos de seguridad pública en actuar después de una denuncia de este tipo.

Esa lentitud es una de las muestras de ineficacia que existe en la procuración de justicia en Veracruz.

La misma organización apunta que “el estado de Veracruz, uno de los más peligrosos del país para los periodistas, registra una tasa de criminalidad alarmante debido a que en él confluyen diversos grupos del crimen organizado”.

En un recuento de corto plazo menciona RSF que desde el año 2010 cuatro periodistas han desaparecido y otros diez han sido asesinados, entre ellos Gregorio Jiménez de la Cruz, cuyo cuerpo fue encontrado seis días después de que fuera secuestrado, en febrero de 2014: “Este caso –el de Gregorio Jiménez– tristemente recuerda que la falta de coordinación entre les autoridades locales y las federales perjudica a menudo el buen funcionamiento de la justicia”.

La organización tiene en la mira al estado de Veracruz porque “algunos profesionales de los medios de comunicación han afirmado que son vigilados, hostigados y amenazados por difundir información en redes sociales sobre la inseguridad, pues las autoridades locales intentan ocultar la realidad de la violencia”.

El caso de Moisés Sánchez es paradigmático de la ineficacia que tiene la Procuraduría de Justicia del Estado para resolver situaciones de este tipo, porque ni aún con la presión internacional porque se conozca su paradero, se tiene algo en firme; para Luis Ángel Bravo el término de “unas horas” es tan laxo como que “los plazos ministeriales constitucionales a mi me obligan 48 horas y al juez 72 o sea, hablo de horas pero pueden ser eh…”, dijo, al llegar al Juzgado Quinto de Primera instancia, ubicado en la ciudad de Veracruz.

Después de hablar de lo que para él significan “unas horas”, mejor, de plano, pidió a los reporteros que lo entrevistaron “ahí tengan un poquito de paciencia”. De los 10 casos de homicidio contra periodistas que menciona RSF, sólo en el de Gregorio Jiménez la Procuraduría presentó a presuntos responsables, con vistas a una posible confirmación, mientras que los otros 9 casos se mantiene en la impunidad.

El caso de Moisés Sánchez, por la dimensión internacional que cobra al ser cúspide de otros delitos, provocó que incluso la, hasta ahora, ineficaz Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, solicitase de manera oficial al Procurador, una reunión para que les informe sobre los avances en la investigación abierta.

La Comisión, según el comunicado que emitió, reclama como indispensable que se identifique, procese y castigue a los responsables del crimen, “ya que el combate a la impunidad resulta clave para prevenir las agresiones a periodistas”.

A Moisés Sánchez, como víctima del delito de desaparición o secuestro, no se le puede regatear su derecho, y el de su familia, y el de la sociedad, a que se haga justicia.

El cuerpo de Gregorio Jiménez de la Cruz fue encontrado el 11 de febrero de 2014, pero hay otros nueve homicidios de periodistas cuya vida fue puesta en las manos de la parca por manos y por órdenes hasta ahora impunes:

  • Noé López Olguín (encontrado el 31 de mayo de 2011)
  • Miguel Ángel López Velasco, su hijo Misael Solana López y su esposa Agustina Solana (asesinados el 20 de junio de 2011)
  • Noel López Olguín (cuyo cuerpo fue encontrado el 1 de junio de 2011, desaparecido el 8 de marzo del mismo año).
  • Yolanda Ordaz de la Cruz (su cuerpo fue encontrado el 27 de julio de 2011)
  • Regina Martínez Pérez (28 de abril de 2012)
  • Gabriel Huge, Esteban Rodríguez, Guillermo Luna e Irasema Becerra (encontrados muertos el 3 de mayo de 2012 –el 3 de mayo es el Día Internacional de la Libertad de Expresión)
  • Víctor Manuel Báez Chino (encontrado el 14 de junio de 2012)

 

Además están las desapariciones de Gabriel Manuel Fonseca, junto con Daniel Flores Guillén (18 de septiembre de 2011), aparte que desde el 19 de abril de 2010 desapareció Evaristo Ortega Zarate.

Así pues, ¿cómo confiar en la eficacia de Luis Ángel si en casi un año que lleva en el cargo no ha podido resolver ninguno de estos casos?.