Ayer, el Procurador de Justicia del Estado Luis Ángel Bravo confirmó que, según el resultado del laboratorio, los restos encontrados en un predio de Manlio Fabio Altamirano corresponden a quien en vida se llamó Moisés Sánchez. No obstante, ante la inconformidad y desconfianza de Jorge Sánchez Ordoñez, hijo de la víctima, esperan el resultado de los análisis que lleven a cabo los peritos de la PGR; es una verdadera calamidad en un Estado el que las instituciones hayan perdido prestigio y credibilidad que en este caso, como en muchos más reflejan.