Por Mario Javier Sánchez de la Torre
19 de enero de 2015

El llamado Estado Próspero nunca prosperó, pero eso sí, se está desmoronando. Desde hace aproximadamente seis meses, cuando se dio a conocer la intención de aprobar una gubernatura de dos años, de inmediato los actores políticos interesados emitieron su opinión al respecto, la cual fue rotundamente en contra, sin importar el partido político a que pertenecieran, debido a que de inmediato todos se percataron de la intención que había de trasfondo por alcanzar la minigubernatura.

Dicha situación, la semana pasada, alcanzó su definición no solamente entre la actual clase priista veracruzana y los grupos políticos que siempre han existido en la entidad y lo que ha dejado de pie la pésima actual administración estatal, del nefasto autollamado fidelismo. Aunque se quiera tratar de aparentar que no pasó nada, no es cierto, pues las palabras de los senadores de la República, Héctor Yunes Landa y José Yunes Zorrilla, fueron bastante claras al referirse al pacto que tienen, el cual no nació la semana pasada, entre sus equipos y grupos políticos y empresariales que los apoyan, tanto aquí, en la aldea, como en la ciudad de México

Distancia que cuando se tiene un proceso electoral en puerta de la importancia del actual, se debe atender y en especial como la que ya se presentó aquí. Pues el proceso que estamos viviendo no tiene nada que ver con los anteriores, los que se dieron durante la fidelidad, ya que las condiciones políticas del país, del Partido Revolucionario Institucional y sobre todo las de tipo económico, son totalmente diferentes.

Al grave rompimiento político anterior, ahora hay que sumar la quiebra económica del Estado de Veracruz. La cual viene presentándose desde el inicio de la presente ineficiente administración estatal, que se debe principalmente no sólo al exagerado número de préstamos que se hicieron durante el sexenio anterior, durante el cual, el actual gobernador del Estado, fungió como titular de las finanzas estatales, lo que lo hace conocedor del asunto y en parte responsable.

Quiebra de las finanzas estatales que se han venido reflejando en el no pago a los proveedores gubernamentales de todos los giros comerciales, desde hace ya varios años. Y que a la fecha está haciendo crisis, como sucede con todo aquello que al paso del tiempo no tiene solución. Pues anteriormente las manifestaciones que se presentaban en las calles del centro de esta ciudad, generalmente eran de personas del campo que venían a reclamar el no pago a tiempo de los apoyos para sus cosechas, obras prometidas por los candidatos y no cumplidas, entre otras varias peticiones.

Pero de unos meses a la fecha, las manifestaciones que se están haciendo en las calles y edificios públicos de Xalapa, son de los trabajadores al servicio del Gobierno del Estado, pues no solamente han dejado de pagar las pensiones y jubilaciones a quienes tienen derecho a ello, sino también a los trabajadores en activo sus sueldos, sus quincenas, su aguinaldo, y otras prestaciones contractuales que son de ellos. Dineros que deben estar presupuestados, o por lo menos eso suponemos, ya que al hacerse los presupuestos anuales de cada administración estatal, son parte del gasto corriente del año por venir. Pero si no tienen el dinero para hacer los pagos correspondientes, esto se puede deber solamente a dos factores: el presupuesto se hizo mal -lo que es difícilmente creíble- o, lo que es muy factible en una administración como la actual, aquí en Veracruz, ya se lo gastaron. En donde lo importante es saber en qué, en quién o con quién. Lo cual también en la presente administración estatal veracruzana es fácil de conocer, solamente observe la vida que se dan ciertos servidores públicos de primer nivel y lo sabrá. Pues por elevados que sean los salarios que se asignan y luego cobran, aunque en la mayoría de los casos no devengan, no alcanzan para esos lujos.

Por todo lo anterior el descontento de la verdadera clase empresarial veracruzana, a la cual el pasado miércoles 13 de enero, uno de los empleados de la población veracruzana, el acomodaticio y comodino Mauricio Audirac Murillo, cito, dizque para pagarles los miles de millones de pesos que les debe la administración estatal actual, pero sin explicación alguna, el burócrata de mayor rango en SEFIPLAN no llegó. No los atendió. Y lo peor de todo el asunto, hizo que el personal de seguridad de la dependencia, invitará por la fuerza a salir a los que si dan empleo en Veracruz, a lo empresarios. Del edificio que no es de su propiedad, que es PÚBLICO, y que tienen derecho a estar ahí, cualquier habitante de esta entidad, cuando tenga algún asunto que tratar y también cuando no, siempre y cuando no lesione a terceros y rompa con la normatividad. Por lo que será muy interesante analizar si el empleado de SEFIPLAN, Audirac Murillo, no incurrió en algún delito o falta de tipo administrativa al sacar forzadamente a las personas que él mismo cito, sin que medie para ello alguna falta por parte de la clase empresarial veracruzana.

Así pues, al rompimiento con la verdadera clase política veracruzana, ahora hay que sumarle el endurecimiento de relaciones con la clase empresarial del Estado y para cerrar con broche no de oro, porque en este caso no puede ser de ese precioso metal, sino con un pinche clip, el que ya salió a la luz el quebranto económico de la actual administración veracruzana, que no tiene ni para los sueldos de sus trabajadores, pero la pregunta es ¿Estará pagando a tiempo a los servidores públicos de mandos medios hacia arriba? Responde Mauricio. Hasta el miércoles.

Contacto:  noti-sigloxxi@nullhormail.com