La quiebra financiera en que se encuentra el Instituto de Pensiones del Estado es un expediente ya viejo, que conocen muy bien los miembros de su Consejo Directivo, integrado por representantes de sindicatos de trabajadores que cotizan al Instituto; esos representantes sindicales no representan auténticamente a sus agremiados pues les ocultan la información que todo trabajador debe conocer. Ahora, con la noticia de que el Orfis recomienda al IPE sopesar lo que debiera hacer con los hoteles Xalapa y Chachalacas, está reconociendo implícitamente la posibilidad de venderlos y los primeros sorprendidos son los trabajadores del gobierno del estado, que son los propietarios de esos inmuebles y, ¡claro! Surgen las protestas porque hay más dudas que respuestas respecto de lo que realmente sucede.