Rafael Arias Hernández
29 de enero de 2015

Ajuste y recorte obligado al gasto público. Administración y finanzas públicas debilitadas, saqueadas y endeudadas. Instituciones y gobiernos afectados por ineficiencia y corrupción. Esto y más presionan aumento de inseguridad, inestabilidad, hambre y pobreza, de las que se aprovechan delincuentes electorales y gubernamentales, para su beneficio político y económico. Simple negocio redondo.

Vieja y conocida práctica y conducta de crear el problema, sostenerlo y aprovecharlo para sacar ventaja y provecho.

 

Empobrecer y enriquecer

 

Desde siempre, se sabe que la clave está en el tipo de economía, del sistema que no sólo crea riqueza, sino también establece y asegura las condiciones indispensables para que tal producción se acompañe de una forma de apropiación. Asegurar   que tanto la  generación de riqueza, como su  apropiación,  se realicen  y repitan  simultánea y sucesivamente. El problema de la reproducción, es cuando se concentra demasiado e  injustamente.

Para una de esas formas, la cuestión central  es también  desde siempre, crear y sostener pobreza. Entre más se produzca, mejor.  Ancestral y renovada manera  de crear y concentrar excesivamente riqueza, simplemente al limitar y sacrificar a muchos, para que unos cuantos resulten  favorecidos.

Ignorancia, abuso, opresión y enajenación son algunos de los conocidos medios e instrumentos. Probada y comprobada sentencia secular  y popular.  “Los pobres se harán más pobres, y los ricos más ricos”.

 

Pobreza mental y miseria moral gubernamental

 

Pero también  sabemos, que otra buena parte del hambre y pobreza que padecen millones y millones, generaciones y generaciones de seres humanos es causada y alentada por gobernantes y políticos que sobresalen por su pobreza mental y su miseria moral. De que los hay los hay, no es necesario ir muy lejos.

Pobres de los pobres que confían en quienes se dedican a engañarlos, someterlos, saquearlos y endeudarlos.

Unos y otros, políticos y servidores púbicos, no  todos pero sí  muchos de  ellos, desde los diversos ámbitos de gobierno, laboriosa y persistentemente, primero crean  condiciones y facilidades para sus atrocidades y perversidades;  simultáneamente, ineptos y corruptos se aprovechan de políticas,  programas y recursos oficiales para su beneficio personal, familiar o de grupo;  sin dudarlo debilitan o destruyen a las instituciones y empresas públicas, llegando hasta privatizar todo o parte; y se aseguran que la presencia y crecimiento de pobreza, hambre y miseria, así como de  inestabilidad, inseguridad y violencia les beneficien y den ventajas.

También responsables y cómplices,  algunos medios y comunicadores que desatienden su responsabilidad social, para distorsionar, simular o trasmitir fantasías y engaños, distracciones y simulaciones por encargo. Costoso precio de silencio,  verdad a medias,  negación y  evasión.

Condicionamiento, manipulación, clientelismo y cualquier forma de delincuencia electoral, entre otras delincuencias oficiales,  son algunos de los conocidos y padecidos comportamientos.

En fin, temas extensos e intensos, determinantes e importantes para presentes y futuras generaciones.

Mientras tanto, millones de seres humanos atrapados y obligados a sobrevivir en la miseria, el hambre, la pobreza y la inseguridad,  por el sistema impuesto y vigente, están destinados a contribuir, de muchas formas, con base en relaciones sociales, normas y costumbres que aseguran, hasta por generaciones, limitaciones y sacrificios populares  extremos.

El colmo es cuando representantes públicos, gobernantes y funcionarios, en lugar de cumplir con sus deberes y responsabilidades contribuyen con su irresponsabilidad, negligencia e ineficiencia, o incluso con su complicidad y conducta delictiva, para pasar de parte o  expectativa de solución, a un problema y obstáculo más.

Oportuno tener siempre presente, que se trata de servidores públicos. Es más, no olvidar que el Estado Mexicano como tal, con sus formas de representación y gobierno, está obligado no sólo a proteger y salvaguardar vida y patrimonio de la población que representa, y de los seres humanos en general.

Además de asegurar sus derechos y libertades; impartir justicia, bien y a tiempo, así como corregir y eliminar injusticias existentes, entre otras, garantizando la redistribución de riqueza y oportunidades, en particular entre quienes siendo minoría, discapacitada, vulnerable o en desventaja, lo necesitan.

Evitar desigualdad extrema e indebidos privilegios es, entre otras, obligación gubernamental.

 

Entre más se combate la pobreza, mas crece

 

De ahí que no es raro encontrarse ahora que en México y, desde luego en Veracruz,  políticas públicas y políticos, partidos convenencieros de todos colores y sabores, gobernantes y funcionarios de más de lo mismo, siguen en eso, en lo mismo;  desatendiendo lo importante y ocupándose de lo accesorio y más, de lo superficial como su costosa autopromoción mediática.

Pagar y difundir foto, discurso, boletín oficial de intrascendentes actos, entrevistas y declaraciones no ayuda a atender y resolver los problemas.

Prioritario enfrentar, entre otros graves efectos, debilitamiento institucional, mala y disfuncional administración oficial,  inocultables crisis de finanzas públicas, que propician o alientan delincuencia gubernamental e incrementando de pobres y hambrientos. Más, antes y durante elecciones ¿De qué tamaño es el daño?

Por lo pronto, somos el único país de América Latina “donde el salario es inferior al umbral o línea de pobreza”; y también, en el que sus gobiernos, excepciones aparte, no hacen nada o hacen muy poco para remediarlo y evitarlo. Tanto el nano, diminuto salario mínimo y prestaciones; como los ridículos y ofensivos dizque aumentos de sueldo, notoria y lamentablemente insuficientes frente al costo de  necesidades básicas. El colmo es la inocultable pérdida de capacidad de compra, ante los constantes aumentos de precios de  productos básicos   y el riesgo de una mayor inflación, con un dólar más caro.

La Comisión Económica para la América Latina, CEPAL, anticipa que para 2014 aumentó la pobreza, cinco millones en la región, pasando de 162 millones en 2012 a 167 millones en 2014. Desde otro ángulo, CEPAL estima que de 2013 a 2014 crecieron porcentaje y número de personas en pobreza extrema. Se pasó del 11.7, al 12 por ciento, llegando a 71 millones de pobres  extremos. México, participa en este trago amargo.

Preocupación por demás justificada. Se ha comprobado desaceleración económica, bajo o nulo crecimiento, y hasta recesión en países integrantes, que condicionan para la economía de América Latina en 2014, un modesto crecimiento de alrededor del 2.2 por ciento.

Prevenir es mejor que lamentar.

 

Contacto:

Facebook: VeracruzHoydeRafaelAriasHdez.