equilibrar

Agua, madera, fuego, tierra y metal son cinco elementos presentes en la naturaleza y que los antiguos chinos asignaron a los cinco principales planetas: a Venus le correspondió el metal; a Júpiter, la madera; a Mercurio, el agua; a Marte, el fuego; y a Saturno, la tierra.

Esta posición de los planetas, unida a las del Sol, la Luna y cualquier cometa en el cielo, la fecha de nacimiento y el signo del zodíaco, puede determinar el destino de cada persona.

Según la leyenda, Buda, próximo a su iluminación, convocó a todos los animales para la celebración, pero sólo acudieron doce: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el cerdo; a ellos, en agradecimiento, el sabio otorgó ciertas cualidades y defectos que influirían en las personas nacidas en el año chino correspondiente, compartiendo rasgos y tendencias de éste.

Estos animales se convirtieron en el símbolo de los doce signos chinos que, en un marco del equilibrio (el yin o el yang), se dividen en cinco elementos: agua, madera, fuego, metal o tierra. Cada elemento contiene características que aplican tanto a los años en que se nació, como a los animales

En las relaciones humanas los cinco elementos cobran una importancia única ya que cada quien según su año de nacimiento tiene un tipo de energía o “trigrama” que le corresponde. “En algunas oportunidades, cuando las personas trabajan o conviven juntas, hay dominancia o armonía de sus tipos de energías. Por ejemplo, en una relación entre una persona que tiene un tipo de energía de metal, y una de trigrama de madera, la energía dominante será el metal.

Pero no sólo el tipo de energía correspondiente influye, también cada elemento en el ambiente que circunda a cada persona puede hacer un cambio positivo, ya que el metal puede hacer más fijo y resistente el carácter de una persona; el agua, desarrollar la sensibilidad y la persuasión; la madera, contribuir a mejorar la imaginación y, el poder de ella, el fuego, generar dinamismo, energía o pasión; y la tierra, proveer estabilidad y un espíritu práctico para materializar lo que espera. Obtener el balance entre ellos puede ser la clave para hacer cambios muy positivos en todos los aspectos de la vida y en los proyectos para un nuevo año.

 

Las características de cada elemento

El metal Su orientación es el Oeste. Es un elemento de defensa y protección utilizado para la construcción de herramientas. Proviene de la tierra y se transforma en agua, lo controla el fuego y tiene el poder de transformar la madera. Corresponde a los nacidos en los años terminados en 1 o 2, quines son seres lanzados, estructurados e independientes, alegres y empecinados. Generalmente, aspiran a alcanzar la abundancia y el poder, pues gozan de la opulencia y el lujo, aunque también pueden comprometerse con causas justas. Para obtener un mayor equilibrio, estas personas deben buscar más elasticidad y comprensión.

El agua Obtenida del rígido metal nutre la madera, apaga el fuego y es absorbida por la tierra. Es un elemento básico para que se dé la vida y simboliza todos los procesos de purificación. A este elemento corresponden las personas nacidas en los años terminados en 3 o 4, quienes poseen una sensibilidad y comunicación que fluyen con sutileza. Son seres creativos, dispersos y expansivos aunque, ante las dificultades, pueden adoptar posturas pasivas asociadas más al hecho de subestimarse. Su equilibrio en el nuevo año estará asociado a buscar cumplir objetivos propios, sin distraerse mucho en los de los demás.

La madera La alimenta el agua y es nutrición para el fuego. En situaciones de dominio, su energía absorbe la tierra y es controlada por el metal. Desde siempre ha tenido una función muy cercana a los seres humanos, y es la de construir y dar refugio, lo que permite que los nativos nacidos en los años terminados en 5 o 6, sean fuertes, luchadores, valientes y difíciles de doblegar. Confían mucho en lo que desean y cuentan con una férrea fuer-za de voluntad que los hace inquebrantables en sus ideales. Quieren superarse todo el tiempo e intentan lograr lo que se proponen hasta el final; por eso abarcan mucho más de lo que realmente pueden manejar. Estos seres no deben olvidar en su carrera a otros y lo que les sucede o sienten.

El fuego Es un elemento muy llamativo y poderoso. Alimenta la tierra al transformarse en cenizas, es nutrido por la madera, su energía controla el metal, pero a su vez es aplacado por el agua. El hombre ha conocido este elemento como un gran ayudante en tareas como iluminación, preparación de sus alimentos, calefacción y fundición del metal. A él corresponden los nacidos en los años terminados en 7 u 8, caracterizados por su originalidad, positivismo, y capacidad de éxito, si logran controlar sus impulsos y enfocar sus energías que, a veces, parecen arrasar con todo. Se entregan sin condiciones en el amor y el trabajo pero, deben ser más cautelosos al hacerlo.

La tierra Es el símbolo de la fertilidad y el cultivo. Su energía vital alimenta el metal y es nutrida por el fuego. Ella domina al agua en ciclos de control y es absorbida por la madera. Como es un elemento lleno de vida y organización, los nacidos en los años terminados 9 o 0 tienen características muy especiales de pragmatismo y organización, con actitud previsora. Son conservadores y tenaces por naturaleza, capaces de hacerse cargo de grandes responsabilidades con total empeño. Son seres prácticos, apasionados, seductores y prolíferos. Pero son tan meticulosos en la programación de su futuro que a veces tienden a olvidar el presente.

Cómo incentivarlos

Los cinco elementos interactúan para conseguir la armonía del ser. Un proceso inverso en ellos puede generar un caos de grandes magnitudes: cuando el fuego funde el metal, el metal destruye la madera, esta consume los nutrientes de la tierra, la tierra domina el agua y el agua extingue o anula el fuego

Los lugares de vivienda o trabajo son vitales para el movimiento de energías.

Tener los elementos allí es un ejercicio de conocimiento que permite que se complementen y no se dé el proceso inverso.

Para ello es necesario identificar qué elementos pueden representarlos realmente, en qué orientación y cómo se activan.

Madera: los elementos vivos como árboles o plantas son los ideales. No lo son muebles, pisos o puertas elaboradas en este material pues son objetos muertos que no tienen ningún impacto en el feng shui, resalta Carolina Betancourt. Para este año, el elemento madera no tendrá una ubicación específica. Lo importante es representarlo como ya se mencionó.Aunque, durante este año hay una orientación dentro del hogar u oficina indicada para cada uno de ellos que favorecen las energías del amor, la prosperidad, la abundancia; lo primero a tener en cuenta es que éstos nunca deben coincidir en el tiempo y el espacio, pues, la energía que se desea atraer se anula. Para ubicar los elementos, en su vivienda o lugar de trabajo, siga las siguientes pautas:

Fuegos es el elemento puro como se entiende. A él corresponden las chimeneas (si se pueden prender), las velas y el incienso; o como opción se ubican en el lugar objetos de color rojo, que lo representará. El sentido de ubicación dentro de la vivienda o lugar de trabajo es el Sur, y sirve para atraer la abundancia económica.

Tierra son todas las cosas que encontramos en su forma natural en la tierra como cuarzos, tierra negra, piedras (incluidas las de río, arena o pizarra). Este elemento no tendrá una ubicación específica en la vivienda o el lugar de trabajo, lo importante es representarlo como ya se mencionó para no cambiar su esencia.

Metal: en esta categoría entran todos los metales como bronce, hierro, acero, plata u oro, que se pueden representar a través de esculturas sólidas o compactas, elaboradas en alguno de los anteriores, ubicadas en el Suroccidente. Si adquiere alguna en las tradicionales tiendas de antigüedades, realice una limpieza energética pasando una varita de incienso alrededor de ella.

Aguas para representarla sirve cualquier fuente de agua o una pecera. Lo importante es que esté en permanente movimiento y que tenga contacto con el aire. Este elemento se ubica en el Oriente.

 

Cómo activarlos

Activación del elemento agua Se debe realizar a diario, colocando el chakra o corona de la cabeza (centro) en el momento de abrir la llave, inclinándose para recibir el golpe del agua que cae por la columna vertebral. Debe incorporarse lentamente hasta llegar a la frente y moverse para que el agua llegue hasta el ombligo. Lo ideal es usar jabón de canela y enjuagarse con agua realizando varios saltos. Luego, seqúese con una toalla amarilla.

Purificación con el elemento fuego Puede ser muy beneficioso para activar el amor, la pasión y el poder. Se prende un velón rojo, se unge o impregna con una esencia de bergamota y se escribe en este lo que se desea. Se deja quemar hasta el final, se recogen los sobrantes y se colocan en una bolsa azul que debe desecharse en un lugar lejos del sitio del ritual.

Nivelación de chakras con el elemento madera Con este se activa el ámbito laboral y económico. Se cogen unas astillas de canela, se cortan tres tiras de bambú de unos 27 cm y se amarran con una cinta verde y amarilla. Se colocan en un recipiente de metal y se impregnan con esencia de ylang ylang. Con cerillas de madera (fósforos) se encienden y se queman, esparciendo el humo por todo el habitat hasta que se consuman, mientras se dice en voz alta lo que se está solicitando.

Concentración y equilibrio material con los elementos tierra y metal

Este ritual reúne todos los activadores energéticos de los chakras; se necesita una concentración emocional total y se debe llevar a cabo entre los días martes y jueves en las horas de la noche.

Se requieren:

3 monedas de 100 pesos.

3 monedas de I’Ching

Una cartulina amarilla de 23×23 cm

Una vela blanca

Esencia de ruda

 

Se ponen encima de la cartulina amarilla, en fila, las tres monedas de 100 pesos. Más abajo, en el centro, la vela, y más abajo, sin salirse de la cartulina, las monedas de I’Ching, impregnadas de la esencia de ruda. Luego, se enciende la vela y alrededor de esta se van situando, con una petición, las monedas de 100 pesos y con otras  las de I’Ching. Después de tener todas las monedas alrededor de la vela, se deja que esta se termine y se ponen en una bolsa de color dorado que debe llevar con usted por 90 días, después de los cuales se esparcen por toda la habitación hasta que se active lo decretado y pedido.

Estos son los elementos básicos para activar todas las buenas energías que requiere un año nuevo y abrir las puertas a la prosperidad, el éxito y la abundancia.

Tomado de: http://www.consultorioesoterico.com/equilibrar_las_cinco_energias.html