Por Marco Antonio Aguirre Rodríguez
27 de enero de 2015
  • Mismo espectáculo, diferente circunstancia
  • Caso Moisés: Al Procurador, no se le cree

Durante los últimos comicios la confrontación más llamativa ha sido entre Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares.

En esta elección es indiscutible que Miguel Ángel Yunes Linares llevará la dirigencia moral de los candidatos a diputados por el PAN, lo que se reforzará si se realiza el anuncio de la Secretaría de Elecciones del Comité nacional del PAN para este.

Por el lado del PRI, será Fidel Herrera, otra vez. Si no es él ¿quién?

Para comenzar, a Alfredo Ferrari no lo han confirmado como presidente del PRI estatal, aún con todas las capacidades de operación política y electoral que ya ha demostrado.

¿Javier Duarte? Definitivamente, carece de tamaños para llevarla.

¿Gerardo Buganza, como secretario de Gobierno?, tampoco. Sus limitaciones para una elección estatal ya las demostró en los comicios de 2004 y 2010.

Entonces, ¿quién?

¿Marlón Ramírez? No lo dejaron llegar a la Secretaría de Gobierno.

¿Enrique Ampudia? Tampoco, la posición que tiene (en la burocracia estatal y en el juego político) no le da para eso y ¿podría contra su antiguo maestro y mentor?

En noviembre del año pasado, antes de su informe de gobierno, Javier Duarte hizo una afirmación muy al paso de que “el gobernador soy yo”, para negar una vez más que Fidel Herrera tenga injerencia en su gobierno.

Pero hay diversos detalles que van en contrario.

La mano de Fidel Herrera terminará por asomar una vez más y mostrar que es él quien maneja el proceso electoral por parte del PRI.

Para comenzar, todos y cada uno de los que buscaron la postulación por el PRI para ser diputados en Veracruz se fueron al Distrito Federal, a encontrarse con Fidel Herrera.

Entonces, todo pinta a que Fidel Herrera será quien maneje la elección por el lado del PRI, y que se repetirá la confrontación con Miguel Ángel Yunes Linaes, que se ha dado desde hace mucho tiempo.

¿La causa de la separación? Que fue una novia, que fue un montón de dinero, que fueron unos negocios. Sea cual sea la causa, existe la rivalidad y a cada uno le enciende la mención del otro.

El último encontronazo electoral fue en la elección de 2013, cuando finalmente a Miguel Ángel Yunes Linares (MAYL) le fue muy mal.

MAYL era candidato a diputado local plurinominal, colocado en el número 8 de la lista, y su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez (MAYM) buscaba ser presidente municipal de Boca del Río por segunda vez (como lo es).

La atención del público se centro en los mismos y en el manejo electoral realizado y coordinado por Fidel Herrera para impedir que ganasen. De hecho, tanto del lado del PRI como del PAN, después de los comicios siempre hubo menciones de una negociación para que MAYM quedase como alcalde y MAYL nada obtuviese.

Y Yunes y Herrera quedasen en santa paz… por ese momento.

Así, después de que en Veracruz se habló de que había tendencias que favorecían a Sergio Pazos de la Torre para ganar la presidencia municipal, en México, el dirigente nacional del PRI, César Camacho, reconocía el triunfo del PAN.

En esa elección el coordinador de campaña de Sergio Pazos fue el disciplinado Alfredo Ferrari, quien logró llevar al candidato priista de casi cero a una competencia cerrada por la presidencia municipal.

Luego vino el momento en que el PRI obtuvo una sobrerrepresentación en la actual Legislatura al quedarse con la mayoría (también) de los diputados, lo que fue permitido por la entonces dirigencia estatal del PAN, parte de la cual era Enrique Cambranis y otros que ahora se duelen de que MAYL haya crecido nuevamente en el poder partidista interno.

MAYL no se convirtió en esa roca en el zapato que había prometido ser para el gobierno de Javier Duarte desde la tribuna de la Cámara de Diputados local. Toda esa operación política la hizo Fidel Herrera Beltrán, con el apoyo de cuatro figuras básicas: Ranulfo Márquez, Reynaldo Gaudencio Escobar Pérez, Erick Lagos Hernández y Jorge Carvallo Delfín.

Casualmente, hoy Ranulfo es el Secretario de Desarrollo Social, Reynaldo Escobar se acaba de autopresentar como “asesor” de Javier Duarte, Erick Lagos y Jorge Carvallo son ahora casi candidatos a diputados federales.

También estuvieron Gerardo Buganza y Marlón Ramírez.

Gabriel Deantes, quien se placeaba como el gran operador electoral sólo fue un elemento distractor que Fidel Herrera utilizó en su operación política, pues el entonces funcionario estatal fue el encargado de montar un sistema de seguimiento electoral en el edificio que hoy está frente a la Torre Hakim, en Xalapa, en el terreno donde antes estuvieron las oficinas del IFE.

Ese aparato no sirvió y muchos de los operadores priistas se dolían por ello en publico, lo que propició que muchos de los aspirantes de la oposición se confiasen, mientras abajo Fidel Herrera movía todos sus hilos para hacer que las elecciones las ganasen –principalmente– a quienes él apoyaba.

Pues bien, Fidel Herrera será el encargado de la operación política de las elecciones federales de éste año en Veracruz.

Y hacía él se moverán los candidatos del PRI, del PVEM, del Panal, del PRD, de Movimiento Civilista, del PES, del Partido Humanista, e incluso algunos del PAN y de Morena, para afianzar sus candidaturas y para negociar lo que tengan que negociar.

¿El voto de castigo al PRI como habrá de actuar?

¿Cuántos recursos habrán de ponerse en juego para la compra y coacción del voto?, ¿de dónde saldrá ese dinero?

Como en todo proceso electoral, hoy están en juego las diputaciones federales, pero también la construcción de candidaturas para el 2018, cuando la Presidencia habrá de renovarse.

Así pues, dos místicos de la política veracruzana y nacional habrán de confrontarse nuevamente.

El espectáculo se repite.

Las circunstancias cambian.

¿Quién ganará?

¡Hagan sus apuestas!, damas y caballeros.

 

OMAR SÁNCHEZ. En las declaraciones del Procurador de Justicia de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, sobre el presunto asesinato del periodista y activista social Moisés Sánchez, existen dos constantes que evidencian que tiene una falta de credibilidad terrible.

  1. El empuje de la prensa oficialista local para que se acepte que el cuerpo que se dice que encontraron es el de Moisés, y que se admitan como reales las versiones del Procurador.
  2. La posición del hijo de Moisés, Jorge Sánchez, de que ese cuerpo no es el de su padre.

De hecho las declaraciones del mismo Bravo Contreras siembran las dudas. En entrevista para Noticias MVS, afirmó que “no es un cuerpo que pueda, a través de los sentidos, reconocerse”, porque estaba “brutalmente lastimado, es algo dantesco”, por lo que, explicó, se hizo una prueba de huella dactilar y estudios de ADN cuyos resultados aún no se conocen.

Después, con Aristegui Noticias, incluso se le desbordó el subconsciente, porque dijo que “de una manera cruel e inaceptable lo privan de la vida”, ¿acaso hay tan siquiera una manera aceptable de asesinar a alguien?

Así pues, cuando el mismo Procurador reconoce que no se puede hacer una identificación certera e inmediata, ¿cómo quiere que se le crea tan sólo por su palabra?