Por Mario Javier Sánchez de la Torre
30 de enero de 2015

Todo parece indicar que al final de cuentas le cayó el veinte al Gobierno Federal y se percató del gran error que se estaba cometiendo al permitir la construcción del proyecto Chino Dragon Mart. El cual consiste en la edificación de 722 viviendas, 20 naves comerciales y 3 mil locales en una superficie de 203.83 hectáreas en el precioso y único a nivel mundial por su belleza, estado de Quintana Roo, en nuestro país.

La obra se está tratando de construir en el municipio de Benito Juárez, Cancún, en los terrenos del predio denominado El Tucán, que tiene una superficie superior a las 550 hectáreas, de las cuales a la fecha ya han sido devastadas 150 de terrenos forestales, en un ecosistema costero, en donde hacen su vida especies de flora y fauna protegidas por la Norma Oficial Mexicana 059 (NOM 059).

Situación la descrita que hace imposible poder superar los obstáculos de orden ambiental y mucho menos los de tipo legal que la asiática empresa ha violentado pues carece de todos los permisos de orden federal en materia de cambio de uso de suelo e impacto ambiental, lo que motivo se llevara a cabo la clausura. Y que es indicativo que tanto el ex gobernador Canto, como el ex alcalde de Benito Juárez, no hicieron las cosas con la transparencia debida.

Desde hace aproximadamente dos años se dio a conocer la noticia de la existencia del proyecto y posteriormente del inicio de su construcción, pues tanto el gobierno de esa entidad federativa, como el del correspondiente municipio, extrañamente y en forma por demás inmediata, concedieron todos los permisos necesarios que eran de su competencia para que la obra se llevara a cabo.

Situación que de inmediato no solamente a nivel local, estatal y nacional causó el enojó y preocupación de parte tanto del sector empresarial, como de los grupos ambientalistas, pues el citado proyecto estaba siendo edificado en una zona reservada y no apta para los fines que se persiguen -de tipo comercial- Sino para la creación de una colonia de personas venidas de China, que ocuparián esta parte tan bella y rica en biodiversidad de nuestro país, a manera de iniciar una ocupación de la península de Yucatán, disfrazando la acción como una operación meramente de tipo comercial, lo que tampoco es conveniente para los intereses de México y los mexicanos.

Pues de todos los que habitamos esta nación, es conocida la mala calidad de los productos que nos llegan de este asiático país, independientemente de sus bajos costos de producción, situación que de llegarse a presentar en México, también afectará la industria manofacturera nacional. Así que por donde se le analice al famoso y desprestigiado Dragon Mart, no representa para nuestro país ninguna ventaja y sí muchas cuestiones en contra que por el momento no conocemos todavía, pero que con el paso del tiempo seguramente de concretarse el proyecto, conoceríamos. Por el momento  sólo falta llamar a cuentas al ex gobernador y ex alcalde, y que nos presenten su versión, del porque le dieron el apoyo al citado proyecto. O cree usted estimado lector que haya algunas otras cosas más en juego. Hasta el lunes.

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