Rogelio Ortega jamás pensó llegar a ser gobernador de su estado, su entorno natural de acuerdo a su perfil ha sido la Universidad de Guerrero en la que ha alentado esperanzas de ser rector; era Secretario de la Universidad cuando el gobierno federal buscó con lupa a quien sucedería a Ángel Rivero, el defenestrado gobernador. Es un político-académico destacado, orador de barricada, ha participado en mítines de protesta en un estado al que la violencia ha puesto en la picota internacional, y ahora es el gobernador, aunque hay un poder tras del trono, él lo sabe, lo sabemos todos. Este gobernador sui géneris declara que “Los 43 jóvenes no son la crisis, son el detonante de las fragilidades del Estado mexicano, de una gran crisis que se vino gestando durante años” y a propósito de la ya próxima sucesión de gobierno pregunta “¿Qué clase de alimañas nos van a presentar los partidos”? en clara referencia a la descomposición política que existe en esas organizaciones en las que ya nadie cree.