Para conseguir el poder político o conservarlo para sí el animal político hace todo lo que esté a su alcance sin importar ética o prudencia. Se puede comprobar en el estado de Guerrero, en donde un hijo del ex gobernador Ángel Aguirre pretende la candidatura a la alcaldía de Acapulco; por lo visto ni pretendiente ni partido han sopesado el alcance de esa pretensión: el pre candidato, Ángel Aguirre Herrera, porque tal vez desde su apreciación tenga asegurado el triunfo; el partido, porque quizá no tenga otro candidato con el cual pudiera competir para ganar. Aunque teóricamente la última palabra la tiene el ciudadano que vota, de cualquier manera la idea se antoja difícil y de consecuencias imponderables.