El Orfis, órgano fiscalizador “autónomo”, reportó un daño patrimonial en la cuenta pública de 2013 por 527 millones de pesos en 69 municipios, pero bastó una simple miradita adicional de los diputados para encontrar en Banderilla un daño patrimonial por más de cinco millones de pesos ¿qué ocurrió? Es más que obvio que no se requiere ser perito en contabilidad para saber de las anomalías que se cometen en un ayuntamiento, pero para hurgar en lo insondable se creó un órgano de fiscalización que cuesta mucho dinero y hasta ahora no ha justificado el gasto, es el Orfis que con Portilla, con Audirac y con Mariani le han quedado a deber a la ética profesional y a la población veracruzana.