Al igual que Francisco Zarco, el legendario periodista, político e historiador mexicano, diputado al Congreso Constituyente de 1856, que marcó toda una época en el periodo más lúcido del liberalismo en México, así Julio Scherer García ocupará un lugar en el frontispicio histórico del periodismo en la segunda mitad del siglo XX. Scherer partió ayer al viaje sin retorno, es difícil conceder que haya muerto porque su recuerdo es inmarcesible en el ámbito del periodismo libre, valiente, ese que hace la diferencia cuando el entorno es de largos oscuros o de agachadas penumbras. Sin duda, un periodista en toda la extensión de la palabra, Scherer deja en el Excélsior de la época dorada y en la revista Proceso un brillante testimonio de su tránsito por la vida y un ejemplo a seguir para quienes evitan vivir de rodillas ante el poder.