En una contienda electoral es válido hacer del conocimiento público todo lo que pudiera orientar al ciudadano acerca de los candidatos que buscan su voto. En una primera instancia, se publicó un reportaje que revela algunos detalles de la muy discutible administración municipal que encabezó, le corresponde a ella aclarar si lo publicado es o no verdad, o simplemente lo deja pasar para no hacer más olas. Pronto aparecerán comentarios referidos hacia otros precandidatos y cada cual adoptará la actitud que crea conveniente, dejarlo pasar o responder en el acto. Lo único cierto es que a los candidatos de oposición con perfil competitivo, es decir, los  que le pueden dar la batalla al PRI, y  en casos como en Xalapa es previsible una victoria, están sometidos a un seguimiento de cuánto hacen, con quiénes se reúnen, qué asuntos tratan, cuáles son sus estrategias y, obviamente algún detallito personal de esos para los que los mexicanos nos pintamos solos, van a buscar hasta por debajo de las piedras para hacerlos tropezar y quedar mal ante el ciudadano elector. La guerra ya empezó, y el agua viene muy sucia.