Por David Quitano
23 de enero de 2015

Las sociedades deben juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz.

Alexis de Tocqueville

Cuando se realizan análisis del por qué la superestructura mexicana cuenta con ciertos niveles de erosión nacional que inhiben o potencian que las personas se sientan o no ciudadanos plenos en este país en general, se argumenta a partir de dos hipótesis narrativas:

La primera se centra en la visión estructuralista, la cual argumenta que los límites de acceso a los derechos y oportunidades son limitados debido a lo inoperante de las instituciones formales e informales con las que cuenta la nación; la segunda se refiere a la visión de los constructivistas que dictaminan que el centro de toda acción como país obedece fundamentalmente al comportamiento del ciudadano donde, en función a su partición, se logra o no modelar un mejor entorno.

Para ello, el Instituto Nacional Electoral (INE) en coordinación con el Colegio de México (COLMEX), ha realizado, en los últimos años, el Informe Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México.

El mencionado diagnóstico permite conocer y medir las condiciones en las que se ejercen los derechos en México mediante el análisis de la ciudadanía; tal investigación documental aplicó una encuesta que consta de una muestra de 11,000 cuestionarios aplicados a las y los mexicanos de 18 años o más.

A través de los datos que arroja ese ejercicio se logra conocer los retos que enfrenta la ciudadanía mexicana en la actualidad para ejercer sus derechos a plenitud, donde el 54% piensa que el Estado no es capaz de velar por su seguridad, lo que merma es el pacto social, pues la esencia de la formación del Estado radica fundamentalmente en la seguridad ciudadana.

En ese tenor, el 54% considera que es más importante que las autoridades capturen a un delincuente, a que se respeten los derechos humanos, lo que sin duda es muestra tangible de que lo básico como es la seguridad sigue siendo un tema fundamental.

Uno de los más alarmantes indicadores señala, que el 72% de la ciudadanía considera que no se puede confiar en la mayoría de las personas, y de igual manera se desconfía de casi todas las instituciones, con la salvedad del Ejercito, las iglesias y los maestros; esto es en cierta forma debido a que las tendencias de integración del tejido social se debilitan por la individualización de los procesos productivos o por el materialismo de una sociedad que la da más crédito a la posesión que al ser.

El 50% la gente percibe a la democracia como un sistema donde muchos participan y pocos ganan, aunque el 53% respondió que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Sin duda éste punto es un perogrullada, pues la esencia delegativa de la democracia es ceder facultades para que un pequeño número de ciudadanos sean los representantes y tomadores de decisiones.

El estudio también muestra que hay factores significativos que influyen que cierto número de ciudadanos sean más proclives a allegarse de los bienes y servicios públicos que necesitan gracias a que conocen a alguien que pueda ayudarlos como interlocutor con el gobierno.

En el tema anterior los que no cuentan con acceso al círculo gubernamental es por la falta de capacidad gestora individual e institucional en la sumatoria de las dependencias nacionales; mismo no surtirá efecto retroactivo si como ciudadanía no somos participativos, porque por mucho que el Gobierno ofrezca una gama de incentivos e instrumentos si no tiene conocimiento de ellos no causarán ningún efecto positivo.

Para transformar esa realidad y buscar revertir esa tendencia es imperativo realizar tareas compartidas tanto por parte de las instituciones del Estado y la ciudadanía. Para eso es necesario involucrarse y participar activamente y de manera crítica, así como propositiva en los asuntos de la comunidad.

Sobre todo cuando ahora lo que necesitamos es hacer de la participación un elemento para una gobernanza eficaz que impacte transversalmente en todos los aspectos sociales de nuestro día a día.

Recordando:

  • Hay que poner atención a los que aun durante los peores sucesos generan propuestas para avanzar y no se pasan denostando todo siempre.

Contacto: @David_Quitano